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Pactan acelerar negociación del TLCAN

Robert Lighthizer, representante comercial de la Casa Blanca, e Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, coincidieron en el objetivo de cerrar en agosto las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“Analizamos el método, los procesos, los intercambios y los compromisos de los equipos de trabajo sobre temas específicos y, al mismo tiempo, vimos un poco el horizonte de planeación”, dijo Guajardo al término de un encuentro con Lighthizer, en Washington, DC.

En vigor desde 1994, el TLCAN contiene compromisos de liberalización comercial que establecen nuevas reglas y disciplinas para futuros TLC sobre temas importantes para Estados Unidos, incluida la protección de los derechos de propiedad intelectual, el comercio de servicios, los procedimientos de solución de controversias, la inversión, el trabajo y el medio ambiente.

En la reunión entre Lighthizer y Guajardo, que no ocurría desde hace casi dos meses, participó Jesús Seade, propuesto por el virtual presidente electo de México para ser Jefe negociador del TLCAN.

Seade enseñó en la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, donde fue el profesor de Economía más joven de la historia y posteriormente se desempeñó como Economista Principal en el Banco Mundial (Departamentos de Economía Pública y Brasil); Embajador de México ante el GATT y Negociador Jefe de la Ronda de Negociaciones de Uruguay, que crearon la Organización Mundial del Comercio; Director General Adjunto del GATT y Director General Adjunto fundador de la OMC.

También fue asesor principal del Fondo Monetario Internacional (FMI), donde participó activamente en la gestión de crisis, cancelaciones de deudas para países pobres y finalmente gestión fiscal y transparencia.

“Coincidimos en que para poder alinear los tiempos y llegar eventualmente a un acuerdo en principio deberíamos darnos la oportunidad de avanzar y de tratar de ir madurando esto, que eventualmente llevará a un diálogo claramente México, Estados Unidos y Canadá, un diálogo trilateral”, añadió Guajardo.

“Conciliamos ideas”, resumió Seade, quien se ha pronunciado a favor de acelerar el proceso negociador. Los ministros de comercio se volverán a reunir ahí mismo este viernes, tratando de destrabar los temas más polémicos entre las partes, ya sin el formato de las rondas de negociación, que involucraron a cientos de funcionarios de los tres países al mismo tiempo.

Las disposiciones de apertura del mercado del TLCAN eliminaron gradualmente casi todas las barreras arancelarias y la mayoría de las barreras no arancelarias al comercio de mercancías.

Actualmente, el promedio de los aranceles aplicados a las importaciones estadounidenses procedentes de México es de 2.07%, de conformidad con el TLCAN; mientras que los negocios estadounidenses enfrentan aranceles promedio de 10 por ciento.

Por la mañana del jueves, en un testimonio ante el Comité de Apropiaciones del Senado, Lighthizer consideró factible que Estados Unidos, México y Canadá cierren en agosto las negociaciones.

“Probablemente estemos buscando tener alguna conclusión durante el transcurso de agosto, y mi sensación es que ese no es un plazo irrazonable si todos quieren hacerlo”, dijo.

Pero Lighthizer acotó que Canadá podría ser el punto de fricción para llegar a un nuevo acuerdo. “Mi esperanza es que antes de mucho tiempo tengamos una conclusión con respecto a México y que, como resultado de eso, Canadá entre y comience a comprometerse”, dijo, tras lo cual enfatizó: “No creo que (los canadienses) se hayan comprometido de la misma manera que los Estados Unidos o México”.

Canadá administra un sistema restrictivo de administración de suministros para productos lácteos, aves de corral y huevos, un programa que fue específicamente excluido del TLCAN. La Administración Trump busca que Canadá desmantele el sistema, mientras que el gobierno canadiense se ha comprometido a mantenerlo.

Para que la actual administración del presidente Enrique Peña Nieto sea la que suscriba el nuevo TLCAN, la conclusión de las negociaciones no puede ser posterior a finales de agosto, pues las leyes estadounidenses exigen esperar 90 días desde el cierre del diálogo hasta la firma, que tendría lugar en los últimos días de noviembre.

Estados Unidos tiene elecciones intermedias en noviembre, por lo que Trump requiere apurar el proceso negociador si desea que un TLCAN 2.0 sea presentado antes como una promesa de campaña cumplida. Su otra oferta fue sacar a Estados Unidos de ese acuerdo comercial.

 

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