La expansión de la inteligencia artificial está aumentando la demanda de cobre en Estados Unidos y Asia, debido principalmente a la construcción de centros de datos, la ampliación de las redes eléctricas y la incorporación de sistemas avanzados de refrigeración.
Los centros de datos utilizan cobre en cables, barras colectoras, transformadores, circuitos, conexiones y equipos de enfriamiento. Algunas estimaciones calculan un consumo cercano a 27 toneladas de cobre por megavatio de capacidad aplicada.
Infraestructura de IA
La intensidad de uso puede ser varias veces mayor en los centros de datos diseñados para inteligencia artificial que en las instalaciones tradicionales. Sin embargo, la relación exacta depende de la capacidad, la densidad de los servidores, el sistema de refrigeración y de si el cálculo incluye únicamente el edificio o también la infraestructura eléctrica que lo abastece.

El crecimiento de la IA también está vinculado con una transformación del mercado laboral. En 2020, el Foro Económico Mundial estimó que la automatización desplazaría 85 millones de puestos y crearía 97 millones de nuevos roles para 2025. No obstante, esa cifra era una proyección general sobre la automatización y no una estimación exclusiva de empleos en inteligencia artificial. El informe de 2025 prevé 170 millones de nuevos empleos y 92 millones de puestos desplazados entre 2025 y 2030.
Demanda de cobre
En cuanto al cobre refinado, el Grupo Internacional de Estudios del Cobre proyecta un consumo mundial de 28.66 millones de toneladas en 2026 y de 29.24 millones en 2027, con incrementos de 1.6% y 2%, respectivamente. Asia seguirá siendo el principal motor de la demanda, mientras China representa aproximadamente 58% del uso mundial de cobre refinado.
China también impulsa la demanda mediante la modernización de su red eléctrica. Su empresa estatal de redes ha anunciado un plan de inversión de alrededor de 4 billones de yuanes, equivalentes a unos 574,000 millones de dólares, para el periodo 2026-2030.
El cobre es estratégico para la transición energética y la digitalización por su elevada conductividad eléctrica y térmica, ductilidad, maleabilidad y resistencia a la corrosión. Además de los centros de datos, se utiliza en redes eléctricas, telecomunicaciones, construcción, transporte, maquinaria, fontanería, techado y la fabricación de aleaciones como el latón.