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México y Estados Unidos preparan armas para plan B sobre TLCAN

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Los responsables de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) han analizado sus mejores armas para usarlas si este proceso se complica o, en el caso extremo, fracasa.

Técnicamente, la actualización del tratado es viable y puede lograrse en un periodo relativamente rápido; sin embargo, desde una perspectiva política, puede llevar incluso a la desaparición del mismo, tal como ya el presidente Donald Trump ha amagado con hacerlo. Para enfrentar las presiones de distinto tipo el gobierno de Estados Unidos ha destacado que México está en una posición débil, dado que alrededor de 80% de las exportaciones mexicanas se dirige al mercado estadounidense, lo que significa que las ventas están altamente concentradas en un solo cliente, una circunstancia a todas luces riesgosa.

En contrapunto, el gobierno de México ha destacado que, en distintos campos, el Estado mexicano ha mostrado una larga y profunda cooperación con Estados Unidos, con quien tiene estrechos lazos económicos, culturales y sociales; pero, en caso de un distanciamiento, buscará asociarse con otras potencias del mundo.

México puede dejar de cooperar con Estados Unidos en una amplia variedad de asuntos de interés crucial para éste, como el narcotráfico; puede regularizar la droga, desentenderse de la migración centroamericana que se dirige al territorio estadounidense, o puede tomar medidas más estrictas respecto al millón de estadounidenses no turistas que viven en el territorio mexicano.

También México puede aplicar el arancel de nación más favorecida (NMF) a Estados Unidos, que en promedio es de 7.5%, si no existiera este tratado. Con desventaja, Estados Unidos cobraría a México un arancel NMF de 3.5%; estas tasas son las que se aplican a los más de 150 miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC), con excepción de aquellos con los que se opera acuerdos comerciales bilaterales o regionales.

Por su parte, el gobierno de Donald Trump puede, como lo ha dejado ver, eliminar la exclusión de Canadá y México en la aplicación de las salvaguardas globales.

Una salvaguarda es una medida de alivio o emergencia en caso de que las importaciones provenientes de un país o países sean de tal magnitud que causen un daño serio a la industria del país importador que produce el producto competidor. Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, describió que la “preocupación extrema” con los déficits comerciales y la eliminación de la exclusión en las salvaguardas globales planteadas por Estados Unidos serán aspectos complejos en el proceso de negociación.

“Son temas difíciles que tenemos que llevar a la mesa con un enfoque claro, de que las consecuencias no sólo son para México, son para exportadores norteamericanos y para la salud de las economías de la región”, dijo. Las salvaguardias bilaterales están reguladas por el TLCAN y las globales, por la OMC.

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