La tendencia de consumo más importante prevista en México es la expansión de los quesos con sabores, según un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
El USDA proyecta que la innovación trascienda los sabores tradicionales y se enfoque en perfiles más innovadores en el mercado mexicano.
Quesos con sabores
En México, los quesos con sabores ganan espacio por la demanda urbana y turística. Incorporan hierbas, chiles y especias. Además, atienden a restaurantes y consumidores que buscan variedad, diferenciación y experiencias culinarias, impulsando innovación y valor agregado en la industria.
Según las previsiones del USDA, el crecimiento de los quesos con sabores y la aparición de productos híbridos que fusionan sabores tradicionales mexicanos (como chile, orégano y ajo negro) con formatos internacionales de queso constituyan el segmento de mayor crecimiento en quesos especiales.
El USDA pronostica que el consumo de queso en México ascendería a 696,000 toneladas métricas, un crecimiento de 3%, y prevé que el mercado continúe expandiéndose, impulsado por la urbanización, el mayor poder adquisitivo y la evolución de las dietas.
En México, grandes empresas queseras lideran la producción industrial, mientras la elaboración artesanal y de pequeña escala mantiene relevancia regional. Ambos segmentos coexisten: uno abastece al mercado masivo y el otro preserva tradiciones, identidad local y nichos de consumo especializados.
En México, la producción industrial la encabezan Grupo Lala, Sigma Alimentos y Alpura. En paralelo, destacan empresas artesanales como Quesos Navarro, productores de Queso Cotija y elaboradores de Queso Bola de Ocosingo, enfocadas en escala regional y tradición.
Comercio internacional
México alcanzará un récord de importaciones de queso de 210,000 toneladas en 2026, un aumento interanual de 7.7%, proyectó el USDA. El crecimiento refleja la recuperación económica, el auge del turismo y el fortalecimiento de la demanda de los consumidores.
En contraste, las importaciones de queso en 2025 se estiman en 195,000 toneladas métricas, una caída de 2%. Esta disminución obedece al aumento de la producción nacional, impulsada por la fuerte demanda interna del sector alimentario.
Esta demanda incentiva a los procesadores locales a invertir en la modernización de sus plantas. Sin embargo, consideran más viable importar insumos lácteos de bajo costo, como leche descremada en polvo, para utilizarlos en la producción nacional.