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Mastercard pide quitar restricciones a servicios de pagos electrónicos en el TLCAN

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La empresa estadounidense de servicios financieros Mastercard Incorporated pidió eliminar una serie de restricciones a los Servicios de Pagos Electrónicos (SPE) como parte de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Planteó que un TLCAN actualizado debería abordar dos asuntos que afectan a los proveedores de SPE de Estados Unidos. En primer lugar, el tratado no contiene actualmente ninguna disposición que garantice el derecho de los proveedores suministrar estos servicios de Estados Unidos a México y Canadá.

Mastercard busca un compromiso de acceso a los mercados para prohibir la imposición de restricciones numéricas (por ejemplo, cuotas), límites de capital extranjero y restricciones sobre la forma jurídica de los SPE transfronterizos, así como establecer el compromiso de trato nacional para prohibir medidas discriminatorias de servicios suministrados por entidades nacionales.

En segundo lugar, agregó, el TLCAN debe abordar los requisitos reglamentarios que, si bien no son facialmente discriminatorios o explícitamente orientados a restringir el comercio, tienen el mismo efecto y, a veces, la misma motivación subyacente.

La compañía consideró que un TLCAN renegociado debería requerir que Canadá, México y Estados Unidos permitan los flujos de datos fronterizos para las empresas de todos los sectores, incluidos los servicios financieros. Estas disposiciones preservarían la capacidad de Mastercard de proporcionar SPE transfronterizas, aprovechando su mano de obra y su centro tecnológico con sede en Estados Unidos.

Mastercard dijo que la propuesta de valor básica que impulsa su industria es que los cheques en efectivo y en papel son menos eficientes que las soluciones digitales. Sus productos ayudan a impulsar el gasto de los consumidores y acelerar la actividad económica, especialmente a medida que el comercio se desplaza hacia plataformas en línea y móviles.

De hecho, Moody’s Analytics recientemente hizo un estudio en el que se concluyó que el aumento en el uso de los pagos electrónicos contribuyó con casi 300,000 millones de dólares al consumo mundial de 2011-2015.