Energía

Los beneficios de reducir la quema de gas natural

Los responsables políticos y los productores deberían dar prioridad a la reducción de la quema de gas natural y de las fugas de metano a lo largo de la cadena de suministro energético, recomendó la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Desde su perspectiva, combatir el despilfarro de energía, poniendo fin a la quema no urgente, reduciendo las fugas y utilizando únicamente la infraestructura actual, sería una reacción más rápida a la crisis actual que aumentar la exploración y la producción nuevas, sin dejar de ser fieles a la consecución de los objetivos relacionados con el clima a corto y largo plazo.

Gran parte del gas desperdiciado en todo el mundo debería ser accesible, ya que más de la mitad se quema a menos de 20 km de los gasoductos existentes.

La Agencia Internacional de la Energía (EIA, por su sigla en inglés) y el Banco Mundial (BM) han establecido vías para acabar con la mayor parte de la quema y las fugas para 2030.

A los precios actuales de la energía, combatir la quema y las fugas sería rentable, ya que se obtendrían 90,000 millones de dólares en ingresos por gas en todas las regiones, según refirió la UNCTAD.

Sin embargo, dada la volatilidad de los precios de la energía, este aumento de los ingresos no puede garantizarse, ya que la infraestructura necesaria aún está en desarrollo.

Además, capturar los residuos de forma rentable es difícil para las operaciones a pequeña escala, que representan 40% de la quema mundial, dado el coste de oportunidad de comprometer capital humano e infraestructura física para resolver este problema.

Quema de gas

Los gobiernos pueden incentivar a los productores, especialmente a las operaciones más pequeñas, para que utilicen el gas y el metano quemados de forma productiva.

Por ejemplo, algunos gobiernos gravan el gas quemado o el metano filtrado, para persuadir a los productores de que utilicen estos residuos en su lugar; otra opción es limitar la producción de energía de los productores cuando superan una cantidad determinada de combustión en antorcha o de fugas.

También los principales mercados importadores han contribuido, exigiendo normas más estrictas contra la combustión en antorcha y las fugas entre los países de origen y los productores.

Sin embargo, la UNCTAD indica que estas medidas pueden restringir la producción de energía o encarecerla en un momento en que se necesita más oferta.

Muchos gobiernos han combatido la quema y las fugas utilizando incentivos económicos positivos para recompensar a los productores por su eficiencia.

En algunos países en los que el gobierno posee los derechos subyacentes de los combustibles fósiles en su territorio y recibe pagos de regalías de los productores, las autoridades energéticas han concedido exenciones de regalías para el gas que de otro modo se quemaría o filtraría, de modo que los productores ganan más por reducir los residuos.

Otros han permitido deducir de los beneficios el coste de los equipos contra la quema y las fugas, lo que permite a los productores pagar menos impuestos.

Además de los incentivos a los productores, los países pueden desarrollar redes energéticas para crear mercados locales de gas recuperado que se venda más cerca de los lugares de producción en lugar de ser quemado.

 

Redacción Opportimes

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