La logística del transporte ha tenido desde hace tiempo un mayor impacto en los costos de los servicios, los plazos de entrega y la calidad de lo que sugiere la partida presupuestaria «transporte». Dentro de este sistema, el sistema de Logística del transporte sigue siendo el centro clave: es donde convergen la ruta, la tarifa, los documentos y las responsabilidades de las partes, y cualquier interrupción se traduce rápidamente en retrasos, tiempos de inactividad y pagos no programados. Por lo tanto, las empresas consideran cada vez más el transporte como un proceso empresarial gestionable con reglas y métricas claras.
Estrategia: ¿Qué estás optimizando exactamente?
Una estrategia de logística de transporte comienza con el establecimiento de prioridades, ya que «barato», «rápido» y «sin riesgo» rara vez coexisten. En la práctica, se utiliza un trío simple de KPI:
- OTIF (Entrega a tiempo y completa): muestra con qué constancia se cumple la promesa del cliente;
- Costo total de destino: el costo total de la entrega, incluidos los servicios de terminal, almacenamiento, tiempo de inactividad, devoluciones y multas;
- La variabilidad del tiempo de entrega es la diferencia entre los mejores y los peores escenarios a lo largo de una ruta, lo que es particularmente crítico para la fabricación y el comercio minorista.
La estrategia evoluciona entonces hacia decisiones concretas: qué rutas mantener con horarios fijos, dónde se permiten envíos consolidados, qué nivel de reserva de tiempo se necesita para la estacionalidad y cuándo es más rentable pagar por la estabilidad que por la «tarifa más baja». En un modelo maduro, una ruta tiene una ruta base y un interruptor de reserva predefinido: qué constituye una desviación crítica, quién toma la decisión y cuántas horas faltan para el punto de no retorno.
Documentación: La principal causa de los retrasos ocultos
Se pierde mucho tiempo cuando la logística se convierte en un trámite legal. Un error en el nombre del producto, una discrepancia entre peso y volumen, diferentes interpretaciones de códigos, un paquete en tránsito incompleto… y la carga deja de ser una operación para convertirse en una investigación de incidentes.
Para garantizar que esto no dependa de la “experiencia de un directivo en particular”, las empresas suelen implementar una disciplina documental:
- Un único archivo maestro para mercancías y contratistas, de modo que las descripciones y los detalles no difieran entre la factura, la lista de embalaje y las declaraciones;
- Puntos de control previos al envío: verificación de lotes, marcados, números de serie, país de origen y condiciones de entrega;
- Propiedad clara del proceso: quién crea el paquete, quién lo revisa, quién lo aprueba y quién es responsable de las correcciones;
- Archivo y trazabilidad: versionado de documentos y registro de lo que se envió y cuándo.
Una parte independiente de la estrategia es coordinar los términos de responsabilidad y riesgo. Es importante definir los límites con antelación: dónde comienza el riesgo de daño, quién es responsable del tiempo de inactividad en la terminal, qué incluye la tarifa y qué se facturará por separado. Es en este «límite» donde surgen con mayor frecuencia gastos inesperados, como almacenamiento, inspecciones, demoras y detenciones en el transporte marítimo de contenedores.
Multimodalidad: equilibrio entre costes y estabilidad
Para 2026, las soluciones multimodales se habrán convertido en una herramienta común incluso para las medianas empresas: el transporte marítimo o ferroviario cubre largas distancias, el transporte por carretera gestiona las entregas y el transporte aéreo se utiliza para envíos urgentes. La fortaleza de la multimodalidad reside en la capacidad de gestionar el equilibrio entre precio y plazo de entrega. Su debilidad reside en los cuellos de botella logísticos.
Los lugares más riesgosos son casi siempre los mismos:
- terminales y puertos donde las franjas horarias, las colas, los horarios límite y la precisión de los documentos son importantes;
- Transbordos donde el embalaje, la sujeción, el control de integridad y la grabación de fotografías son fundamentales;
- “Última milla”, donde surgen demoras debido a las ventanas de recepción, las restricciones de transporte y la disponibilidad real del almacén.
Un sistema multimodal eficaz se basa en tres pilares: márgenes de tiempo precalculados, reglas claras para gestionar las desviaciones y una planificación unificada para toda la cadena, en lugar de para cada tramo por separado. De esta forma, la empresa gestiona la ruta como un sistema de «programación-búfer-reserva», en lugar de como un conjunto de envíos independientes.
Digitalización: Valor en la gestión de desviaciones
Las herramientas digitales son eficaces cuando reducen la incertidumbre y agilizan las decisiones. El seguimiento para la elaboración de informes rara vez modifica el resultado. Lo que sí cambia es la monitorización de excepciones y el análisis de la causa raíz.
Normalmente, en la logística del transporte se digitalizan cuatro capas:
- Planificación: TMS e integración con WMS/ERP para que pedidos, envíos y transporte convivan en un único sistema;
- Visibilidad: estados por eventos (recogida, terminal, despacho, llegada, entrega), no mensajes dispersos;
- Excepciones: reglas automáticas que resaltan el riesgo de falla de ETA/ETD, demora del nodo y exceso de tiempo de inactividad;
- Análisis de causa raíz: informes sobre rutas y transportistas con problemas repetibles para ajustar horarios, márgenes y condiciones.
Un detalle práctico adicional es la estandarización de datos. Cuantas menos entradas manuales se realicen, mayor será la precisión. Por lo tanto, el uso de libros de referencia unificados, intercambio electrónico de documentos, integraciones de API y un modelo basado en eventos, donde el sistema registra los hechos y el equipo gestiona las decisiones, es cada vez más común.
Resultado
En 2026, la logística del transporte prosperará cuando se construya como un sistema: una estrategia con KPI claros, disciplina documental, una multimodalidad bien pensada y una digitalización que detecte las desviaciones incluso antes de que el cliente las note. Este enfoque reduce el coste de los errores y permite prever los plazos de entrega, lo que, en última instancia, constituye una auténtica ventaja competitiva.