Industria

La integración del sector del acero en América del Norte fortalece a EEUU: AHMSA

La integración del sector acerero de Estados Unidos es un factor de fortaleza, no de debilidad, para Estados Unidos, destacó la empresa mexicana Altos Hornos de México (AHMSA).

El mensaje de la compañía se da en el marco de la decisión de Estados Unidos de imponer desde este viernes aranceles globales de 25% a sus importaciones de acero y de 10% a las de aluminio.

AHMSA dijo que el impacto de esta medida para el sector siderúrgico del país será de 2,000 millones de dólares anuales, mientras que el superávit de Estados Unidos con México ha sido en los últimos dos años de 3,600 millones de dólares.

“En esta materia somos una región totalmente integrada, donde el 76 por ciento de las exportaciones del acero de Estados Unidos se envía a México y Canadá”, dijo la empresa en un comunicado.

AHMSA es la acería integrada más grande de México. Tiene dos fábricas de acero en la ciudad de Monclova y una fuerza de trabajo de 19,000. Está posicionada como líder nacional en México en la producción y comercialización de productos de acero laminados planos, a la vez que es un productor de formas estructurales para la industria de la construcción.

En su posicionamiento sobre los aranceles al acero y el aluminio, AHMSSA expuso que está firmemente comprometida con un mercado integrado de acero en América del Norte, donde las fuerzas del mercado determinan patrones de producción y consumo, no política industrial.

Por su parte, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, estimó como “muy difícil” que se alcance un acuerdo en principio en las negociaciones del TLCAN antes de las elecciones presidenciales de México, programadas para el 1 de julio.

Guajardo había estimado la semana pasada que había 40% de probabilidad de llegar a un acuerdo preliminar sobre el TLCAN antes de las elecciones mexicanas y también había calculado que ese porcentaje escalaba a 80% hasta antes de las elecciones intermedias estadounidenses del 6 de noviembre.

Comunicó asimismo que México continuará negociando una nueva versión del TLCAN, sobre la cual se han concluido sólo nueve de 30 capítulos, quedando pendientes los asuntos más controvertidos, todos puestos en la mesa por el gobierno del presidente Donald Trump y con el objetivo expreso de él de reducir el déficit comercial estadounidense con México y Canadá.

“No debería ser el inicio de ningún tipo de guerra”, dijo Guajardo en una entrevista radiofónica. “Una guerra comercial es cuando hay un escalamiento de conflicto; en este caso, es simplemente una respuesta a una primera acción”, añadió.

Guajardo dijo que su país buscará que la industria automotriz mexicana, con gran peso en la economía, tenga fuentes alternativas de acero y aluminio.

 

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