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La economía mundial se desacelerará a 1.7% en 2023: Banco Mundial

El Banco Mundial proyectó que la economía mundial se desacelerará bruscamente hasta 1.7% en 2023, el tercer ritmo de crecimiento más débil en casi tres décadas, eclipsado únicamente por las recesiones mundiales causadas por la pandemia y la crisis financiera mundial.

Esta cifra se sitúa 1.3 puntos porcentuales por debajo de las previsiones anteriores, como reflejo del endurecimiento sincronizado de las políticas encaminadas a contener una inflación muy elevada, el empeoramiento de las condiciones financieras y las continuas perturbaciones derivadas de la invasión rusa de Ucrania.

Estados Unidos, la zona del euro y China están atravesando un periodo de debilidad pronunciada, y los efectos de contagio resultantes están exacerbando otros vientos en contra a los que se enfrentan las economías de mercado emergentes y en desarrollo (EMDE).

Desde la perspectiva del Banco Mundial, es probable que la combinación de crecimiento lento, endurecimiento de las condiciones financieras y fuerte endeudamiento debilite la inversión y desencadene impagos empresariales.

Otras perturbaciones negativas -como un aumento de la inflación, un endurecimiento aún mayor de las políticas, tensiones financieras, una mayor debilidad en las principales economías o un aumento de las tensiones geopolíticas- podrían empujar a la economía mundial a la recesión.

A corto plazo, se necesitan esfuerzos urgentes a escala mundial para mitigar los riesgos de recesión mundial y de sobreendeudamiento en los países emergentes y en desarrollo.

Economía mundial

Dado el limitado margen de maniobra de las políticas, el Banco Mundial consideró es fundamental que los responsables políticos nacionales garanticen que cualquier apoyo fiscal se centre en los grupos vulnerables, que las expectativas de inflación permanezcan bien ancladas y que los sistemas financieros sigan siendo resistentes.

También se necesitan políticas que apoyen un aumento importante de la inversión en los países emergentes y en desarrollo, lo que puede ayudar a invertir la ralentización del crecimiento a largo plazo exacerbada por los choques superpuestos de la pandemia, la invasión de Ucrania y el rápido endurecimiento de la política monetaria mundial.

Para ello será necesaria nueva financiación de la comunidad internacional y la reasignación del gasto existente, como las ineficientes subvenciones agrícolas y a los combustibles.

Además, según el Banco Mundial, es preciso adoptar medidas urgentes a escala mundial para mitigar los riesgos de recesión mundial y de sobreendeudamiento en los países emergentes y en desarrollo.

Debido al limitado margen de maniobra de las políticas, es fundamental que los responsables políticos nacionales garanticen que cualquier apoyo fiscal se centre en los grupos vulnerables, que las expectativas de inflación permanezcan bien ancladas y que los sistemas financieros sigan siendo resistentes.

También se necesitan políticas que respalden un aumento importante de la inversión en los países emergentes y en desarrollo, incluida la nueva financiación procedente de la comunidad internacional y de la reasignación del gasto existente, como las ineficaces subvenciones agrícolas y a los combustibles.

 

Redacción Opportimes

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