La tendencia de la IED en Estados Unidos en la última década marcó un punto de inflexión al pasar a una posición entrante neta. Aunque el flujo se moderó en 2025, repuntaron las adquisiciones en manufactura y el auge tecnológico impulsado por la inteligencia artificial.
Impulsada por las variaciones acumuladas en las transacciones, la posición neta de IED en Estados Unidos cambió radicalmente. Así, el país pasó de ser un emisor neto en 2015 a un receptor neto desde 2016.
Este ajuste respondió al crecimiento constante del capital extranjero en suelo estadounidense. Dichos flujos superaron la inversión emitida al exterior. En consecuencia, las entradas alcanzaron 20.3 billones de dólares frente a salidas por 14 billones en 2025.
Tendencia de la IED en Estados Unidos
Los intensos movimientos de capital y talento transforman las estrategias corporativas y de gestión patrimonial. Según la ONU, los flujos globales de IED superaron 1.5 billones de dólares anuales durante el último decenio.

Esa acelerada expansión transfronteriza elevó los riesgos financieros y la complejidad operativa empresarial. Asimismo, la volatilidad geopolítica, los nuevos aranceles y los cambios migratorios han intensificado la incertidumbre para los inversores.
Flujos de IED a la baja
El ritmo del capital internacional hacia Estados Unidos se moderó recientemente. En 2025, las entradas netas sumaron 288,000 millones de dólares, ubicándose ligeramente por debajo del año previo y representando menos del 1% del PIB.
A pesar de esa desaceleración, los gastos del primer año para adquirir o ampliar empresas crecieron 49% hasta 232,200 millones de dólares. Esto rompió tres años de caídas, impulsado por el sector manufacturero y las compras corporativas.
Resiliencia en Estados Unidos
Según la Fed, la IED en Estados Unidos mostró resiliencia durante 2025 frente a la incertidumbre comercial y arancelaria. Sin embargo, este resultado general oculta un comportamiento divergente entre las distintas ramas manufactureras.
Asimismo, la entidad destacó una ligera baja en el número de proyectos greenfield y compras transfronterizas. Pese a este menor volumen de operaciones, el valor monetario de las transacciones anunciadas experimentó un alza significativa.
Este repunte respondió al auge de la inteligencia artificial y al atractivo de las empresas tecnológicas estadounidenses. Así, la concreción de estas grandes adquisiciones marcará el volumen final de inversión entrante para 2026.