La inversión privada en activos fijos automotrices se cuadruplicó en América del Norte desde la ratificación del T-MEC, en comparación con el periodo equivalente anterior, de acuerdo con General Motors.
En particular, durante el ejercicio 2025, General Motors destinó 9,300 millones de dólares a gasto de capital, 14.1% menos que los 10,830 millones de 2024. Esto es parte de su estrategia de optimización de capital en la transición a vehículos eléctricos y baterías.
Para 2026, General Motors proyecta un gasto de capital entre 10,000 y 12,000 millones de dólares. Este monto incluye inversiones en operaciones automotrices, sus joint ventures de celdas de batería (como Ultium Cells) y nuevas plataformas de vehículos.
Inversión privada en activos fijos automotrices
Desde que finalizaron las negociaciones del T-MEC a fines de 2018, las armadoras y sus proveedores han anunciado más de 346,000 millones de dólares en inversiones dentro de Estados Unidos. Los recursos se destinarán a relocalizar la producción y cumplir con las normativas de origen automotriz del tratado, según el Center for Automotive Research.

En general, los altos estándares acordados por las partes —vigentes desde el 1 de julio de 2020— establecieron requisitos de inversión y abastecimiento ambiciosos pero alcanzables que impulsaron la inversión estadounidense.
Estas inversiones generan empleos en los tres países. Por ejemplo, General Motors utiliza una cantidad considerable de componentes de propulsión estadounidenses en vehículos fabricados en México. Esto garantiza el cumplimiento de las reglas de origen, vinculando así la producción de vehículos en México con empleos y tecnología de Estados Unidos.
Reglas de origen
Desde que se concretó el T-MEC, General Motors ha realizado inversiones adicionales en Norteamérica. Esto incluye más de 60,000 millones de dólares en Estados Unidos.
General Motors aporta unos 50,000 millones de dólares directamente al PIB de Estados Unidos y más del triple de esa cifra a través de la actividad económica de sus empleados y proveedores.
Cada puesto de trabajo en la manufactura de General Motors respalda otros 8 empleos estadounidenses.
Al destacar estas últimas cifras, Omar A. Vargas, vicepresidente y director de Políticas Públicas Globales de General Motors, subrayó en enero pasado que el T-MEC resulta fundamental para respaldar dichas inversiones. Enfatizó que la integración de las capacidades industriales de Norteamérica y el acceso arancelario preferencial sostienen este flujo de capital. Gracias a estos mecanismos, concluyó que los fabricantes de automóviles estadounidenses pueden mantener su competitividad relativa a nivel mundial.