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Foto: Gobierno de Estados Unidos. Según Plante Moran, no será fácil generalizar el caso de Carrier, tanto porque hay una gran disparidad en las capacidades de ofrecer incentivos entre los 50 estados de ese país como por la dificultad para determinar la veracidad y las reglas de elección de las empresas a las que se les otorgarían los subsidios.

GENERAN DUDAS INCENTIVOS PARA RETENER IED EN EE. UU.

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Los incentivos ofrecidos por el gobierno estadounidense para retener las plantas de producción que buscan emigrar por su menor competitividad a otros países pueden ser no sostenibles en el mediano y largo plazos, coincidieron especialistas en temas contables y fiscales de Estados Unidos y funcionarios.

Alejandro Rodríguez, analista de la consultoría estadounidense Plante Moran, expuso que se pudieron ofrecer incentivos a la empresa Carrier Corp para retener dos plantas en Indiana por tres motivos: fue una promesa de campaña del presidente electo, Donald Trump; el vicepresidente electo, Mike Pence, es de Indiana, y 10% de los ingresos de la matriz de esa empresa proviene del gobierno de Estados Unidos.

Pero según Plante Moran, no será fácil generalizar este caso, tanto porque hay una gran disparidad en las capacidades de ofrecer incentivos entre los 50 estados de ese país como por la dificultad para determinar la veracidad y las reglas de elección de las empresas a las que se les otorgarían los subsidios.

En Estados Unidos, la mayor parte de los incentivos fiscales los otorgan los estados, que disponen del presupuesto captado por el IVA, mientras que en una menor proporción son concedidos por el gobierno federal, que recauda y maneja el impuesto sobre la renta. Estados como California e Illinois están altamente endeudados.

“El caso de Carrier tuvo un efecto inmediato, de mucho impacto en la prensa; pero a largo plazo, no sabe en qué posición va a quedar el gobierno de Estados Unidos”, dijo Rodríguez.

La empresa United Technologies Corporation Building & Industrial Systems, matriz de Carrier, tiene su sede en Farmington, Connecticut, y es un gran contratista militar, que produce misiles y sistemas de aviones.

“Lo que tenemos que analizar es la perspectiva de la política pública, más que estas acciones individuales que, entendiendo la naturaleza de Carrier, filial de United Technologies, que es a su vez uno de los principales proveedores del Ejército de Estados Unidos, pues tenían otro tipo de apalancamientos para dialogar con ellos (Trump y las autoridades de Indiana), muy diferente a lo que ocurrió con Ford”, dijo Ildefonso Guajardo, secretario de Economía.

Según The Wall Street Journal, funcionarios del estado de Indiana acordaron perdonar a la empresa 
7 millones de dólares en impuestos, en un plazo de 10 años, para conservar más de 1,000 puestos de trabajo en territorio estadounidense.

Por el contrario, en abril del 2016, Ford comunicó que gastaría 1,200 millones de dólares para construir una planta nueva en San Luis Potosí, México, y ha mantenido este plan de inversión.

El domingo, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que impondrá un impuesto de 35% a empresas que trasladen producción fuera de Estados Unidos y quieran vender ésta en el mercado estadounidense. Su propuesta, empero, fue rechazada por el presidente del Comité de Finanzas del Senado, el republicano Orrin Hatch, senador por el estado de Utah.

La Alianza para la Manufactura de América (AAM, por su sigla en inglés) ha destacado que el caso de Carrier pudo ser atendido porque hubo meses de presión por parte de funcionarios locales y del sindicato United Steelworkers para que intervinieran Trump y Pence. El acuerdo alcanzado sobre Carrier, agregó, es sólo un “vendaje” para un problema mayor.

“Hay otras compañías en todo el país, por no mencionar en Indianápolis, como Rexnord, que todavía tienen planes de trasladar puestos de trabajo al extranjero”, dijo Scott Paul, presidente de la AAM.

Pero incluso al interior del caso de Carrier se generó una polémica. Trump atacó a Chuck Jones, dirigente sindical de la planta productora de aparatos de aires acondicionados de Carrier, quien desmintió que el presidente electo hubiera evitado que esta empresa trasladara más de 1,000 empleos a México.

Jones afirmó desde la tarde del miércoles que Carrier confirmó que retendrá en la planta de Indiana sólo 730 empleos sindicalizados y 70 plazas no sindicalizadas, mientras que 550 puestos de trabajo se trasladarán a México.

Alrededor de 300 empleos que Trump alardeó que salvó a través de sus presuntas negociaciones con Carrier nunca fueron considerados para ser trasladados a México, precisó el diario The Wall Street Journal.

Tras las declaraciones de Jones, Trump envió un mensaje la noche del miércoles a través de su cuenta de Twitter, culpando al líder sindical de que Carrier hubiera en principio decidido trasladar empleos a México.

El mandatario electo escribió que Jones “ha hecho un terrible trabajo”. Tras lo cual, agregó: “No sorprende que las compañías estén abandonando el país”.

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