La Organización Mundial de Comercio reportó que el crecimiento de la globalización sigue en forma modesta, en los flujos comerciales y en la integración de las Cadenas Globales de Valor (CGV).
Este avance refleja ajustes estructurales en la producción, el comercio y la organización industrial global.
Crecimiento de la globalización
De acuerdo con la OMC, economías clave como China, Estados Unidos y la Unión Europea redujeron su dependencia del valor añadido extranjero en el consumo interno. Así, las tendencias de relocalización y regionalización se consolidaron como un rasgo dominante del comercio reciente.
El informe señala que la fragmentación geopolítica afectó negativamente al comercio de valor añadido bruto y directo. En contraste, el comercio de valor añadido indirecto se mantuvo, en términos generales, sin cambios relevantes a lo largo del periodo analizado.
En este contexto, el comercio de Rusia se reorientó hacia China y la India. Al mismo tiempo, Asia Central y Occidental emergieron como centros de tránsito, mientras crecieron las rutas indirectas entre Estados Unidos y China vía economías de conexión como México y Vietnam.
Cadenas globales de Valor
Las economías con mayor participación en las CGV continúan dominando, aunque su cuota combinada cayó de 76% en 2010 a 63.6% en 2025. En paralelo, los países con baja integración aumentaron su participación, lo que apunta a un crecimiento de la globalización de manera moderada.
Pese a sucesivas crisis, el comercio mostró resiliencia. No obstante, desde 2022 se abrió una brecha creciente entre el comercio tradicional y el vinculado a las CGV, lo que sugiere una reorganización más profunda de las redes globales de producción.
Los servicios superaron a los bienes en su participación dentro de las CGV. Además, mostraron mayor resiliencia tras la pandemia, especialmente los servicios digitales como finanzas, telecomunicaciones y tecnologías de la información.
Según la OMC, el número promedio de etapas productivas en las CGV se alargó desde el año 2020. Este cambio respondió a interrupciones logísticas y a la redirección del comercio, con impactos más visibles en Europa y Asia Central y Occidental.
“La globalización se está reestructurando, no revirtiendo”, afirmó la OMC. La integración de las CGV se desaceleró desde 2011, concentrando producción, comercio e inversión en centros tecnológicamente avanzados y regionalmente integrados.
Finalmente, el organismo advirtió que la diversificación aparente oculta dependencias persistentes, sobre todo en América Latina, el Caribe y África. Aunque participan en las CGV, muchas economías permanecen en actividades de bajo valor, sin garantizar captura nacional ni resiliencia.