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Economía circular y comercio internacional

Un reciente informe de la UNCTAD se plantea esta pregunta ¿Pueden las normas comerciales internacionales promover la economía circular?

Antes que nada, para un mundo sostenible, la transición de una economía lineal a una circular es fundamental.

Una economía circular tiene como objetivo desvincular el crecimiento económico del uso de los recursos naturales y los ecosistemas mediante un uso más eficaz de estos recursos.

También es un motor de innovación en las áreas de reutilización de materiales, componentes y productos, así como de nuevos modelos de negocio, como soluciones de sistemas y servicios.

En la OMC, los países desarrollados han seguido la narrativa de la “economía circular” para obtener acceso al mercado en los países en desarrollo.

A veces se ha argumentado que la liberalización del comercio es indispensable para avanzar hacia una economía circular, particularmente porque las restricciones comerciales en forma de prohibiciones de exportación pueden obstaculizar las actividades de la economía circular relacionadas con la reutilización, reparación, renovación, remanufactura y reciclaje.

De acuerdo con la UNCTAD, los llamamientos para la liberalización del comercio de bienes y desechos remanufacturados o reciclados se remontan a 2004, cuando se plantearon por primera vez las cuestiones de las barreras no arancelarias que afectan al comercio de bienes remanufacturados, como equipos médicos y pesados y vehículos y piezas de motor.

Economía circular

Algunas de las barreras no arancelarias identificadas en ese momento con respecto a los bienes remanufacturados fueron: requisitos para proporcionar un “certificado de reacondicionamiento” firmado por el consulado en el país de origen que garantice que el producto importado está “como nuevo”; prohibiciones a la importación de bienes remanufacturados si los bienes equivalentes se fabrican en el país o si pueden sustituirse por bienes fabricados en el país; requisitos de que las mercancías remanufacturadas importadas cumplan una prueba de “necesidades especiales”; y requisitos de certificación de un ingeniero colegiado de que a las piezas de repuesto les queda al menos 80% de su vida útil original.

Para eliminar estas restricciones y liberalizar el comercio de bienes remanufacturados, algunos Miembros de la OMC propusieron una Decisión Ministerial sobre el Comercio de Bienes Remanufacturados en 2010.

Más que nada, la Decisión Ministerial propuesta fue rechazada porque algunos países en desarrollo expresaron su preocupación por los posibles impactos adversos de estas importaciones en los productores de nuevos bienes en sus países y en la transferencia de nuevas tecnologías.

Desafíos

El peligro era que los bienes de segunda mano, reacondicionados o remanufacturados pudieran encerrar a las economías en desarrollo en soluciones tecnológicas obsoletas y menos eficientes y, por lo tanto, retrasarían el logro de los objetivos ambientales.

También se plantearon preocupaciones sobre la liberalización del comercio de desechos y chatarra, ya que ello ejercería una presión adicional sobre los sistemas de gestión de desechos de los países en desarrollo, especialmente aquellos que carecen de un marco normativo sólido para la gestión de desechos y las capacidades de infraestructura asociadas.

Los países en desarrollo argumentaron que restricciones como las prohibiciones a la exportación de desechos y chatarra de metal se utilizaron para promover el procesamiento nacional y el valor agregado.

Además, se constató que las importaciones de ropa y calzado de segunda mano tenían importantes efectos negativos en la modernización de las industrias textil y del cuero, especialmente en África.

También se encontró que tenían impactos adversos en la salud del consumidor, la dignidad humana y la cultura.

Si bien avanzar hacia una economía circular es, por lo tanto, vital para contener el uso de recursos y la degradación ambiental, hay pocas razones para combinar las medidas necesarias para lograrlo con la liberalización del comercio.

En cambio, concluyó la UNCTAD, la mejor manera de lograr una economía circular es mediante políticas reguladoras nacionales adecuadas.

 

Redacción Opportimes

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