El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha confrontado las políticas implementadas por Howard Lutnick y Jamieson Greer, secretario de Comercio y representante comercial de Estados Unidos, respectivamente, sobre aranceles.
Carney señala que la utilización de aranceles y barreras comerciales con fines estratégicos contribuye al declive de la cooperación multilateral y a un sistema internacional más fragmentado.
Howard Lutnick y Jamieson Greer
Lutnick declaró este jueves que las recientes posiciones de Carney debilitan seriamente la posición negociadora de Canadá en el T-MEC.
“¿Crees que China va a abrir su economía para aceptar exportaciones de Canadá? Es la cosa más absurda que he visto”, dijo Lutnick en una entrevista con Bloomberg TV este jueves en el marco del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
“Están jugando con un conjunto de reglas que realmente no han considerado”, declaró Lutnick en la entrevista. “Han dado una especie de hoja de ruta al decir: ‘Entonces, supongo que deberíamos cambiar todo el acuerdo’”.
En su viaje a Pekín, Carney anunció que Canadá permitirá la entrada de hasta 49,000 vehículos eléctricos chinos con el arancel de Nación Más Favorecida de 6.1%. Además, el acuerdo prevé elevar el límite de importación a 70,000 unidades en el quinto año.
A cambio, el gobierno de China aceptó reducir su arancel de represalia a las importaciones de canola canadiense. La tasa combinada bajará de 85% a aproximadamente 15% a partir del 1 de marzo, según lo establecido en el acuerdo.
Déficits comerciales
Greer afirmó que el plan de imponer más aranceles a los países con mayores déficits comerciales con Estados Unidos funcionó en el primer año del segundo mandato del presidente Donald Trump.
Sobre ello dio ejemplos y argumentaciones en un artículo de opinión publicado en el diario The Financial Times y difundido por la propia Representación Comercial de la Casa Blanca el 22 de diciembre de 2026 .
Greer refirió que tras meses de intensas negociaciones, el gobierno estadounidense estableció el 31 de julio una nueva estructura para un comercio equilibrado: aranceles de 10% para los países con los que Estados Unidos tiene superávit, aranceles de 15% para los países con los que tiene un pequeño déficit y aranceles más altos para las naciones países con las que tiene grandes déficits comerciales.
En su artículo, intitulado El año del arancel, Greer explicó que hay tres maneras de medir el éxito de esta nueva política comercial. Además de impulsar el crecimiento económico general (3.8 % en el segundo trimestre), debería reducir el déficit comercial, aumentar los salarios de los trabajadores estadounidenses y aumentar la participación del sector manufacturero en la economía del país.
El Plan funciona
“Las perspectivas son positivas”, concluyó. Da las siguientes razones. La tasa de inflación subyacente, de 2.7 %, es la más baja en cinco años. Desde agosto, el déficit comercial global de bienes ha disminuido, incluyendo una disminución interanual de aproximadamente 25% en el déficit de bienes con China. Los salarios ajustados a la inflación han aumentado. Y el sector manufacturero se está recuperando.
“Este último aspecto es ciertamente difícil: nos llevó décadas perder nuestra primacía industrial; reconstruirla no será de la noche a la mañana. Pero este otoño, los primeros imanes de tierras raras fabricados en Norteamérica en 25 años salieron de la línea de producción en Carolina del Sur. El Astillero de Filadelfia tiene pedidos para una docena de buques comerciales, incluidos dos transportadores de gas natural licuado, los primeros que se construyen aquí en casi 50 años”, destacó como ejemplos
Greer añadió que se están reactivando fundiciones y forjas, y se ha vertido hormigón para los cimientos de nuevas instalaciones farmacéuticas, a la vez que las líneas de producción de automóviles están regresando a Estados Unidos.
Hizo luego un cuestionamiento: “Si alguien quiere criticar esto como un comienzo difícil, lo acepto. Deberían considerar la hipótesis: si se eliminaran los aranceles, ¿se llevaría a cabo esta nueva producción?”
Su conclusión final: “Nuestra reindustrialización requiere algo más que una política comercial inteligente. Necesitamos mejores políticas tecnológicas, laborales, regulatorias, fiscales y energéticas: todas ellas prioridades para la administración Trump. Desde la perspectiva comercial, me alegra ver que el plan está funcionando”.
China
En el foro de Davos, Carney afirmó el martes que el orden mundial basado en normas se está rompiendo, urgió a las potencias medias a unirse y adaptarse a rivalidades entre grandes poderes, y advirtió que la integración económica se usa como coerción, proponiendo nuevas alianzas estratégicas. Y en Pekín calificó a China como un socio comercial “más predecible” que Estados Unidos.
“Deberíamos verlo como simple ruido político proveniente de un primer ministro”, dijo Lutnick sobre los posicionamientos de Carney . “No creo que sea real, porque eliminó los cálculos de la economía canadiense y de hacer negocios con la economía de 30 billones de dólares de Estados Unidos. Es imposible cambiar lo que tienen hoy”.