Un análisis del centro de estudios fiscal independiente Tax Foundation refirió que los beneficios del T-MEC destacan en su revisión sexenal.
No todas las nuevas disposiciones favorecieron a la economía estadounidense. El propio informe de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC) estimó que las reglas de origen reducirían el crecimiento al elevar el costo de las autopartes y encarecer la manufactura nacional. El costo de cumplir también pesa en la productividad.
Beneficios del T-MEC
Aun así, según Tax Foundation, permitir que consumidores y empresas siguieran comprando bienes y servicios de Canadá y México con relativa libertad fue, y sigue siendo, esencial para la economía de Estados Unidos.
En conjunto, Canadá y México representaron más de 1,8 billones de dólares en comercio de bienes y servicios en 2024, impulsando principalmente los sectores manufacturero, agrícola y energético. La cadena de valor depende del flujo transfronterizo.
El T-MEC modernizó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Si bien el TLCAN había reducido los aranceles a cero para la mayoría de los bienes comercializados entre los tres países, el T-MEC se centró en las barreras no arancelarias restantes en los servicios digitales, el comercio electrónico y la propiedad intelectual.
El T-MEC exige que todas las partes garanticen la libre circulación de datos a través de las fronteras y prohíbe el trato discriminatorio, como los aranceles sobre productos digitales o la localización forzosa de centros de datos.
PIB y empleos
Otros cambios significativos incluyeron la reducción del mecanismo de solución de controversias entre inversionistas y Estados (que permitía a los inversionistas demandar ante un tribunal internacional si sufrían un trato regulatorio injusto), el endurecimiento de los requisitos de reglas de origen para los automóviles y la exigencia a México de fortalecer sus estándares laborales mediante la mejora de sus convenios colectivos.
En conjunto, la USITC estimó que el acuerdo impulsaría el PIB a largo plazo en 0.35% y aumentaría el empleo en Estados Unidos en 176,000 puestos de trabajo.
Enfoque estratégico
Para las empresas que comercian o invierten en América del Norte, la lección es clara: la integración regional sigue siendo una ventaja competitiva. La certidumbre regulatoria, la cercanía logística y las cadenas de suministro compartidas permiten ganar escala, reducir riesgos y responder con mayor rapidez.
La revisión del T-MEC obliga, sin embargo, a mirar más allá del acceso preferencial. Las compañías que anticipen cambios en reglas de origen, cumplimiento laboral y comercio digital podrán proteger márgenes, evitar interrupciones y aprovechar nuevas oportunidades en manufactura, energía y servicios. Adaptarse pronto marca la diferencia.