Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, tiene la obligación de manejar la línea dura en las negociaciones del T-MEC. Así lo destacó Kenneth Smith, presidente del Comité Empresarial Estados Unidos-México del Comce.
El T-MEC está en una etapa decisiva: tras la primera revisión conjunta obligatoria del 1 de julio, Estados Unidos no apoyó extenderlo de inmediato hasta 2042 y el tratado seguirá vigente, con revisiones anuales y una tercera ronda bilateral el 20 de julio. México ya llega a esa fase con seis prioridades, 13 reclamos y una reducción de 54 a 14 temas pendientes con Estados Unidos.
Arma negociadora
“Si vemos las declaraciones que hacía el gobierno de Estados Unidos cuando el presidente (Donald) Trump regresó al poder en enero de 2025, él hablaba de la incertidumbre y si habría o no el Tratado. De hecho, en fechas recientes ha dicho que (Estados Unidos) no necesita de Canadá, no necesita México”, dijo este jueves Smith, en una rueda de prensa.

Trump combina proteccionismo, aranceles y amenazas como arma negociadora. Su efectividad es parcial: presiona, reordena mercados y logra concesiones puntuales. Sin embargo, también eleva costos, provoca represalias y, a menudo, sus advertencias quedan más en ruido político que en cambios duraderos.
“Como ya tenemos experiencia y todos ustedes también en las declaraciones del presidente Trump, hay que separar la narrativa política agresiva. Además, la herramienta de negociación que utiliza el presidente Trump en todo momento para decir: ‘No te necesito; pero estoy dispuesto a sentarme en una mesa’. Esto no quiere decir que Estados Unidos se esté saliendo del Tratado”, agregó Smith.
Línea dura en las negociaciones del T-MEC
Las cámaras empresariales pidieron extender y fortalecer el T-MEC. También solicitaron mantener libre de aranceles los bienes que cumplan las reglas de origen. De este modo buscan dar certeza, preservar inversiones y evitar que la revisión derive en más incertidumbre comercial.
En referencia a los negociadores estadounidenses, Smith dijo: “De manera desafortunada, hablan de que no se ha cumplido con los objetivos que se planteaba Estados Unidos en este Tratado”. Pero luego contradijo: “(El T-MEC) ha beneficiado enormemente a los tres países”.
Greer lidera la estrategia comercial estadounidense para la revisión del T-MEC. Coordina negociaciones con México y Canadá, defiende que el acuerdo fortalezca la competitividad regional, impulsa cambios favorables a Estados Unidos y mantiene abierta la posibilidad de modificaciones sustanciales durante la revisión.
Smith afirmó que Estados Unidos busca construir un entorno económico norteamericano. Para lograrlo, impulsa restricciones a las exportaciones chinas hacia la región. Además, pretende limitar las inversiones de China en sectores que la administración del presidente Trump considera estratégicos para la seguridad nacional.
“(Greer) tiene la obligación de manejar la línea dura, la de decir que los aranceles están para quedarse o los aranceles son un instrumento útil para el desarrollo de Estados Unidos. Cosas que en la práctica no se están demostrando ni se demostrarán. Sin embargo, tiene la obligación el Representante Comercial en manejar esa línea”, dijo Smith.
Proceso de renovación
El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020 con una vigencia inicial de 16 años, hasta 2036. Cada seis años se revisa. Si no hay consenso, el tratado sigue activo, pero expirará automáticamente en 2036 si no se renueva. Además, si todas las partes pactan continuarlo, permanecerá vigente por otros 16 años. Si una parte no confirma su deseo de extender el plazo del acuerdo por otro período de 16 años, las partes llevarán a cabo una revisión conjunta del acuerdo cada año.
En el caso de que los tres países decidan prolongarlo, el T-MEC se extiende por 16 años a partir de ese momento y no vuelve a tener una revisión hasta seis años después.