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Excluyen a México y Canadá de aranceles al acero durante negociación del TLCAN

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso aranceles a las importaciones de aluminio y acero, argumentando preocupaciones de seguridad nacional; pero dejó abierta la opción de excepciones para ciertos aliados de su país, entre ellos México y Canadá.

Sin embargo, la exclusión temporal de sus dos vecinos está condicionada al logro de un Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) actualizado y beneficioso para la economía estadounidense.

Trump dijo que las excepciones permanentes a estos aranceles podrían incluirse en el TLCAN, dependiendo de lo que México y Canadá estén dispuestos a comprometer. Los aranceles no se aplicarían, por tanto, durante el proceso de renegociación.

El arancel del 25% sobre el acero y del 10% sobre el aluminio entrarán en vigencia en los 15 días posteriores a la ceremonia de firma que se llevó a cabo este jueves por la tarde en Washington DC.

Antes del evento, Trump escribió en Twitter que los Estados Unidos mostrarían “una gran flexibilidad y cooperación hacia aquellos que son verdaderos amigos y nos tratan justamente tanto en el comercio como en el ejército”.

Trump dijo que las industrias estadounidenses de acero y aluminio habían sido “devastadas por prácticas agresivas de comercio exterior”, describiendo las consecuencias como “fábricas que se pudrieron” y “comunidades prósperas convertidas en pueblos fantasmas”.

En términos de volumen, Canadá es el principal exportador de acero hacia Estados Unidos, representando el 16.5% del total y México es el cuarto, con 9.2%. Otros países que se verán afectados por los nuevos impuestos son Brasil y Corea del Sur, segundo y tercer mayores proveedores, respectivamente.

Esta no es la primera ocasión que se implementan aranceles a las importaciones de acero, pues la aplicación más reciente se realizó durante la administración de George W. Bush y fue efectiva desde el 5 de marzo de 2002 y hasta el 4 de diciembre de 2003.

Con el objetivo de fortalecer la industria siderúrgica, la medida aplicaba aranceles del 8 al 30% sobre la importación de productos planos de acero y de barras de acero laminadas en caliente y frío.

Aunque se esperaba que esta acción tuviera una vigencia de tres años, la Organización Mundial de Comercio (OMC) declaró ilegales los aranceles a las importaciones pocos días antes de que se cumpliera el plazo definido por ese organismo para que los países afectados por dichas medidas impusieran, de forma legal, sanciones comerciales a la importación de diversos productos estadounidenses.

Ante el inminente inicio de una guerra comercial con sus principales socios y considerando el factor político que tendría un año antes de que compitiera por la reelección presidencial, Bush terminó por derogar los aranceles. En términos económicos, la medida proteccionista costó más de 386.3 millones de dólares de acuerdo a la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos.

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