La UNCTAD difundió un análisis del comercio mundial de productos y servicios del mundo, con datos estimados al cierre de 2025 y previsiones para 2026.
Estos flujos comerciales impulsan el crecimiento económico, mejoran la productividad y facilitan la integración en cadenas globales de valor, promoviendo inversión, empleo y transferencia tecnológica entre economías.
Análisis del comercio mundial
El comercio de productos pasó de 19.5 billones de dólares en 2018 a 24.5 billones de dólares en 2024.
Los principales productos comercializados a nivel mundial incluyen hidrocarburos, vehículos, maquinaria, equipos electrónicos, productos químicos, metales, alimentos y bienes manufacturados. Estos sectores concentran gran parte del comercio internacional, impulsados por la demanda industrial, energética y de consumo en economías desarrolladas y emergentes.
En paralelo, el comercio de servicios aumentó de 6.2 billones de dólares en 2018 a 8.9 billones de dólares en 2024.
Ahora bien, la UNCTAD calcula que el comercio mundial creció 7.5% en 2025, a unos 35 billones de dólares: los intercambios de productos subieron 7% y los de servicios se incrementaron 8 por ciento.
Perspectivas de las corrientes comerciales
El conflicto en Medio Oriente y las disrupciones en el Estrecho de Ormuz afectan los flujos energéticos, la logística y la estabilidad geopolítica, constituyendo el principal obstáculo al comercio global. Además, según la UNCTAD, generan impactos directos en mercados energéticos e indirectos sobre la actividad económica mundial.
La incertidumbre en la política comercial de Estados Unidos persiste pese a ajustes arancelarios. Investigaciones bajo la Sección 301 y la futura revisión del T-MEC incrementan riesgos. Al mismo tiempo, la competencia geoeconómica impulsa medidas restrictivas que fragmentan mercados y elevan costos regulatorios.
Las políticas industriales, junto con menor demanda global, aumentan riesgos de sobrecapacidad en sectores estratégicos. A ello se suma la desaceleración del comercio de servicios y mayores costos logísticos. Asimismo, el aumento de deuda en economías en desarrollo limita la inversión y la demanda importadora.
Factores positivos
El crecimiento de los sectores digitales, de la inteligencia artificial y de las tecnologías ambientales impulsa el comercio global mediante bienes de alto valor como semiconductores y energías limpias. Además, surgen economías conectoras que atraen inversión y relocalización productiva, fortaleciendo cadenas de suministro internacionales.
El comercio Sur-Sur gana dinamismo y diversifica mercados, mientras economías emergentes mantienen una demanda resiliente. Iniciativas regionales y esquemas preferenciales amplían acceso a mercados, destacando medidas de China hacia África y posibles renovaciones de acuerdos, generando oportunidades adicionales para el comercio global.