Logística

Cadenas de valor mundiales: los efectos por Covid-19

Las perturbaciones de las cadenas de valor mundiales relacionadas con la pandemia de Covid-19 han puesto de relieve una vez más la interconexión entre los países, de acuerdo con un análisis de la OCDE.

En primer lugar, las causas de las perturbaciones fueron de diverso tipo, desde los aumentos súbitos de la demanda, agravados en algunos casos por las restricciones a la exportación, hasta las dificultades para obtener materiales e insumos de proveedores ubicados en países en situación de confinamiento, las demoras y fricciones causadas por las perturbaciones del transporte y la logística o el incremento de los procedimientos en frontera.

Conscientes de que cada vez hay más pruebas de los beneficios que ofrece la participación en las cadenas de valor mundiales, varios países reaccionaron comprometiéndose a mantener abiertos los mercados y asegurar un funcionamiento sin trabas de las cadenas de suministro internacionales.

Sin embargo, añade la OCDE, también hay quien plantea si una producción más localizada puede proporcionar más seguridad frente a las perturbaciones, la escasez de oferta y la incertidumbre para los consumidores y las empresas, o si los beneficios de la profundización y ampliación de la especialización internacional en las cadenas de valor mundiales compensan el aumento de los riesgos y la inestabilidad que, según algunos, entrañan esas cadenas de valor.

Cadenas de valor mundiales

Estas conectan a agentes económicos situados en diversos países y pueden transmitir conmociones externas, pero también constituyen un medio de diversificación y de adaptación a las conmociones, incluidas las internas.

Determinar cuál de estas dos propiedades de las cadenas de valor mundiales prevalece en lo que respecta a las conmociones, y en qué medida los beneficios de la profundización y ampliación de la especialización internacional en las cadenas de valor mundiales entrañan realmente riesgos e inestabilidad, es una cuestión empírica; el equilibrio dependerá normalmente del sector, el país, la región y el tipo de conmoción de que se trate.

No obstante, hasta la fecha se han realizado pocos estudios que cuantifiquen esas supuestas contrapartidas.

Una serie de simulaciones realizadas recientemente con el modelo METRO de la OCDE, un modelo de comercio de equilibrio general computable (ECG) basado en diversos países y sectores, comparan los resultados de dos paradigmas simplificados de la economía mundial frente a determinadas conmociones de los costos del comercio similares a las observadas en la reciente pandemia para evaluar la eficiencia y la resiliencia.

Pandemia

El régimen de economías interconectadas refleja una fragmentación de la producción en las cadenas de valor mundiales muy similar a la que se da en la actualidad, teniendo en cuenta los cambios producidos por la Covid-19.

En cambio, en el caso del régimen más localizado, las empresas y los consumidores dependen menos de los proveedores extranjeros (en el modelo se contemplan aranceles y subvenciones, y las empresas tienen más dificultades para cambiar de proveedor).

Los dos regímenes comerciales de referencia están expuestos a la misma serie de perturbaciones.

El análisis del modelo muestra que el cambio hacia el régimen localizado daría lugar a una reducción significativa de los niveles del PIB en todos los países; el PIB real mundial disminuiría más de un 5% con respecto a la línea de base posterior a la Covid-19 y en algunos países las reducciones del PIB alcanzarían dos dígitos.

Esto parece indicar que una mayor localización de las cadenas de valor añadiría nuevas pérdidas de PIB a la desaceleración económica causada por la pandemia.

Además, en la mayoría de los países, y para todos los países en promedio, también se constata que el régimen localizado es más -en lugar de menos- vulnerable a las conmociones.

Esto se debe a que, en el régimen localizado, son mercados internos más pequeños y menos diversificados los que tienen que soportar la mayor parte de las presiones de ajuste causadas por las perturbaciones, mientras que unos pocos países obtienen ganancias marginales en términos de estabilidad del PIB real.

Política gubernamental

Sin embargo, es a costa de un precio muy alto: pasar a un régimen localizado exige sacrificar un porcentaje del PIB, y todo ello para ganar menos de un 1% de estabilidad frente a conmociones de los costos comerciales de cierta importancia.

Pese a basarse en supuestos simplificados, los resultados de los modelos parecen indicar que los argumentos económicos en favor de una relocalización significativa de las cadenas de valor mundiales son débiles.

Antes bien, las cadenas de valor mundiales, además de generar mejoras en la eficiencia, son importantes a la hora de amortiguar las conmociones económicas.

Esto indica que utilizar la política gubernamental para alterar significativamente la geografía de las cadenas de valor mundiales entraña riesgos, pero no significa que los Gobiernos no tengan ninguna función que desempeñar.

Puede haber margen para que los Gobiernos y las empresas colaboren para aumentar la resiliencia de las cadenas de valor mundiales en lo que respecta a los bienes esenciales, por ejemplo recopilando e intercambiando información sobre los posibles estrangulamientos en las cadenas de valor mundiales, o estudiando la mejor manera de evaluar los riesgos y ajustar las existencias de bienes esenciales.

Es fundamental crear entornos normativos, comerciales y de inversión previsibles para fortalecer la resiliencia de las cadenas de valor mundiales.

 

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