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Avance de la Informalidad en América Latina

Durante gran parte de la década de 2000, la tasa de informalidad disminuyó en muchos países de América Latina, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En general, esta tendencia a la baja fue impulsada por una serie de factores, incluida una demanda dinámica de mano de obra en el contexto de crecimiento económico y un contexto macroeconómico estable, ayudado por políticas específicas para fortalecer el proceso de formalización.

Sin embargo, desde 2015 hasta el inicio de la pandemia, el cambio del trabajo informal al formal se revirtió (en Argentina, Brasil, Ecuador, Panamá) o se detuvo (en Uruguay) o se desaceleró (en Colombia, México).

Sólo en unos pocos países (por ejemplo, Paraguay, Perú) se mantuvo el proceso.

Desde una mirada amplia, América Latina y el Caribe fue la subregión más golpeada en 2020, con altos niveles de contagio y mortalidad, la caída más pronunciada del PIB (7.5 por ciento) y una reducción de la jornada laboral equivalente a 36 millones de empleos a tiempo completo.

Change in informal employment share in selected Latin American countries, 2010–19 (percentage points)

En 2020, la subregión registró pérdidas netas de empleo de aproximadamente 25 millones, de las cuales hasta 82% se tradujo en salidas de la fuerza laboral.

Como la crisis afectó a todos los sectores económicos, las medidas de contención y las restricciones de movilidad impidieron la reasignación de mano de obra al empleo informal, que anteriormente había sido un mecanismo clave de ajuste del mercado laboral en la subregión.

Informalidad

Los datos sobre 26 países presentados en la octava edición del “OIT Monitor” muestran pérdidas de empleo y disminuciones desproporcionadas en las horas de trabajo entre las empresas más pequeñas en comparación con las empresas más grandes.

Además de las MIPYME y los trabajadores informales, varios otros grupos de trabajadores han experimentado la crisis con mayor intensidad, incluidas las mujeres y los jóvenes, los cuales han representado una parte desproporcionada de las pérdidas de empleo en relación con su participación en el empleo, así como los trabajadores con calificaciones más bajas y trabajadores migrantes.

La OIT expuso en un informe que en lugar de quedar desempleados o pasar a trabajos informales, como en crisis anteriores, tanto los empleados despedidos como los trabajadores por cuenta propia abandonaron la fuerza laboral.

Un impacto desproporcionado en los trabajadores informales se reflejó en una disminución de la tasa de empleo informal en algunos países en el punto álgido de la crisis en 2020.

La pandemia ha puesto de relieve los estrechos vínculos en la subregión entre la informalidad, los bajos ingresos de los hogares y la desigualdad.

El cierre y desaparición de millones de MIPYMES en toda la subregión han sugerido que la recuperación del empleo se retrasará con respecto a la reanudación del crecimiento económico y que la calidad del empleo podría deteriorarse.

 

Redacción Opportimes

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