Mercados

Argentina: exportaciones contribuyen al crecimiento, pero PIB per cápita se desploma

Las exportaciones agrícolas han permitido el crecimiento de la economía de Argentina, pero su PIB per cápita se ha desplomado en los últimos años, indica un informe de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

En general, la producción y exportación de productos agropecuarios revisten particular importancia para la economía argentina.

¿Cuál es el perfil de esa nación en términos del comercio internacional? La OMC jerarquiza que es uno de los principales exportadores mundiales de soja y subproductos de la soja, maíz y girasol.

También es un importante productor y exportador de otros cereales, carne vacuna y productos lácteos.

Alrededor de la soja, el maíz, la carne, el girasol, los lácteos y otros productos se han formado cadenas de valor que contribuyen de manera significativa al PIB y al empleo, y son importantes generadoras de divisas.

Desde principios de 2013, los sectores productivos vinculados con la exportación, particularmente la agricultura, han sido los que han mostrado un mejor desempeño.

Las exportaciones, a pesar de haberse contraído como la economía en general durante ese mismo, no solo han contribuido a sostener la balanza de pagos e impedir una mayor caída del PIB, sino que además han constituido una importante fuente de financiamiento del sector público.

Argentina

De igual modo, desde 2013, la demanda interna global experimentó una contracción en términos reales, que resultó en una caída anual promedio del PIB real de 1.5% entre 2012 y 2020 (de 0.3% si se excluye 2020).

En promedio, las exportaciones netas contribuyeron positivamente al crecimiento del PIB a lo largo del periodo 2012-2020.

La debilidad del crecimiento económico y la devaluación del peso argentino con respecto al dólar estadounidense dieron lugar a un estancamiento y a la eventual caída del PIB per cápita, que pasó de 13,932 dólares en 2012 a 8,442 en 2020.

Durante 2012-2020, la economía de Argentina se caracterizó por presentar niveles altos de inflación y de endeudamiento externo y se produjeron fuertes presiones sobre el tipo de cambio.

En este sentido, según la OMC, la contracción del PIB y la consiguiente reducción del ingreso per cápita se deben en parte a las medidas adoptadas para contener la inflación, y al aumento del déficit fiscal y de la deuda pública.

La situación económica empeoró debido a la crisis sanitaria, que profundizó el proceso de recesión económica iniciado en 2018 y provocó una caída del PIB de 9.9% en 2020 y un aumento de la tasa de desempleo hasta 11 por ciento.

 

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