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Alcance de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Japón

El Congreso estadounidense realizó un análisis sobre las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Japón, que no alcanzan el nivel para un Tratado de Libre Comercio (TLC).

La decisión de la Administración Trump de buscar un acuerdo de alcance limitado con Japón, que cubra solo algunos aranceles y el comercio digital, fue una desviación de la práctica anterior de los TLC de Estados Unidos, que normalmente implica una negociación integral.

Varios miembros del Congreso estadounidense, empresas estadounidenses y otras partes interesadas abogaron firmemente por un acuerdo más amplio.

La Administración Trump declaró que abordaría estos temas en negociaciones posteriores, que finalmente no llevó a cabo.

Los objetivos de negociación de Estados Unidos, publicados en 2018, tal y como exige la Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por su sigla en inglés), también sugerían que se cubriría una gama más amplia de temas, incluidos los servicios, la inversión y la propiedad intelectual.

Para tomar en cuenta: la TPA otorga al ejecutivo estadounidense la facultad de llevar a cabo negociaciones comerciales, y presentar los acuerdos firmados al Congreso, para que éste los ratifique o desapruebe, sin modificar su contenido.

Después de crecer 1.7% en 2021, la economía japonesa tendría un aumento de 1.7% en 2022 y 1.6% en 2023, según proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Negociaciones comerciales

Los analistas cuestionaron la medida en que el acuerdo entre Estados Unidos y Japón se adhiere al artículo XXIV del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que exige que los TLC cubran “sustancialmente todo el comercio”.

Algunos miembros del Congreso han cuestionado históricamente los acuerdos de alcance parcial de otros países, pero la adhesión al artículo XXIV rara vez se ha cuestionado en la OMC.

A más largo plazo, la aseguradora de crédito francesa Coface proyecta que Japón se enfrenta a importantes riesgos estructurales para su potencial de crecimiento a largo plazo, siendo el más crítico los cambios demográficos adversos.

La Coface evalúa que el espacio limitado de la política monetaria y las necesidades de consolidación fiscal son también riesgos importantes.

El FMI espera que el crecimiento económico en Japón sea más estable, con un 1.7% tanto en 2021 como en 2022 y 1.6% en 2023, con una revisión a la baja para 2023 desde julio de 0.1 puntos porcentuales.

Sobre todo, las revisiones reflejan factores externos, con un cambio negativo en la relación de intercambio (relación entre los precios de las exportaciones y los de las importaciones) por el aumento de los precios de las importaciones de energía, así como un menor consumo a medida que la inflación de los precios supera el crecimiento de los salarios.

 

Redacción Opportimes

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