La ventaja competitiva industrial de la próxima década se forjará sobre todo con la energía, de acuerdo con Revathi Advaithi, directora general de Flex.
Desde su perspectiva, la electrificación, la computación para la IA y la modernización de la red eléctrica se están topando con sistemas energéticos que no fueron diseñados para soportar nada de esto.

Actualmente, las limitaciones tecnológicas y operativas afectan de manera transversal a una amplia diversidad de industrias clave. En sectores como la salud, la automoción, la nube, las redes y el ámbito industrial, los clientes enfrentan con frecuencia los mismos desafíos vinculados a la falta de potencia y a una capacidad térmica insuficiente. A estos obstáculos se suma la creciente escasez de socios estratégicos que cuenten con las capacidades de ingeniería necesarias para responder al nivel de complejidad que exige el mercado.
Flex Ltd. es un socio global de manufactura avanzada y cadena de suministro. Con 150,000 empleados en 30 países, ofrece diseño, ingeniería y servicios a sectores como salud, automotriz, industrial y centros de datos.
En el año fiscal 2026, Flex logró una facturación de 27,914 millones de dólares, un aumento de 8.1% interanual. Su utilidad neta alcanzó 880 millones de dólares, un crecimiento de 5.0 por ciento.
Ventaja competitiva industrial
Para Advaithi, la manufactura ha vuelto a ocupar un lugar central. Durante una generación, la industria de Flex estuvo organizada en torno a los costos. Ahora, se está reorganizando en torno a la resiliencia y la capacidad.
Además de la energía, otros dos factores impulsan este cambio. El primero es la inteligencia artificial (IA). El desarrollo de la infraestructura física necesaria para entrenar y dar soporte a los modelos de vanguardia constituye el mayor ciclo de inversión de capital concentrado que ha experimentado la economía digital.
En esencia, se trata de un desafío de manufactura. Requiere energía, gestión térmica, equipos de conmutación, barras colectoras, racks, sistemas de refrigeración líquida y sistemas integrados que, hace cinco años, no existían con tal nivel de densidad. Flex es una de las pocas empresas en el mundo capaces de ofrecer soluciones que abarcan toda la cadena. Desde la red eléctrica hasta el chip, un ámbito en el que lleva años invirtiendo.
Cadenas de valor cortas
El segundo factor es la regionalización. Los aranceles, los controles a la exportación y las lecciones aprendidas durante la pandemia de Covid-19 han llevado a los clientes de Flex a trasladar su producción más cerca de sus mercados de venta.
La empresa cuenta con una infraestructura de más de 50 millones de pies cuadrados repartida en más de 30 países. Esto incluye cerca de 7 millones de pies cuadrados distribuidos en 19 instalaciones en Estados Unidos, y aproximadamente 8 millones de pies cuadrados en México.