Estados Unidos lidera la producción y exportaciones de maíz en el mundo apoyado por sus suelos fértiles, biotecnología avanzada, mecanización intensiva, subsidios agrícolas y clima favorable.
El mapa global de la oferta exportable lo completan Argentina, Brasil, Rusia, Sudáfrica y Ucrania, orientados a abastecer la demanda de grandes compradores como México, Japón, la Unión Europea, Corea del Sur, Egipto y el Sudeste Asiático.
En el caso de China, su producción de 307 millones de toneladas resulta insuficiente para cubrir su demanda interna por un margen aproximado de 6 por ciento.
Producción y exportaciones de maíz
Estados Unidos ha consolidado su dominio en el mercado, al concentrar 31% de la producción global y canalizar cerca del 20% de su cosecha al mercado exterior.

Según Teucrium Commodity Trust, se prevé un déficit de 23 millones de toneladas métricas en la oferta mundial de maíz para el ciclo agrícola 2026-2027.
Las proyecciones de julio de 2026 del USDA indican que el consumo mundial alcanzará los 1,320 millones de toneladas, superando a la producción global de 1,297 millones, brecha que presiona al alza los precios internacionales del grano.
A largo plazo, el consumo global de maíz acumula un crecimiento superior al 677% desde el ciclo 1960/1961. Esta tendencia estructural responde a tres motores principales:
- Demografía: La proyección de la Oficina del Censo de Estados Unidos de alcanzar 9,700 millones de habitantes hacia 2050.
- Cambios de dieta: El ascenso de la clase media en economías en desarrollo, que eleva la demanda de proteína animal e insumos forrajeros.
- Uso industrial: La demanda sostenida para la industria de biocombustibles, encabezada por la producción de etanol en Estados Unidos.
A pesar de contracciones temporales derivadas de shocks económicos, crisis sanitarias o ajustes en políticas comerciales, la demanda global muestra una resiliencia histórica sustentada en su carácter de insumo básico fundamental.
Comercio global de cereales
Los precios FOB de cereales y semillas oleaginosas se mantienen en niveles mínimos no vistos desde finales de 2020, reduciendo los márgenes de rentabilidad para los productores globales.
A esta presión sobre el campo se suma un encarecimiento de los fletes marítimos y costos de transporte, impulsado por una elevada demanda de buques, la prolongación de las rutas de navegación, la escasa disponibilidad de embarcaciones y el alza en los precios del petróleo.
Para el ciclo 2026-2027, las proyecciones del Consejo Internacional de Cereales (CIC) anticipan una reducción en el superávit global de oferta y una contracción del comercio internacional hasta situarse en torno a los 205 millones de toneladas. Esta desaceleración afectará los saldos exportables de Argentina, Australia y Estados Unidos, mientras que la región del mar Negro y Canadá perfilan un desempeño favorable.
El panorama productivo y climático para el periodo 2026-2027 enfrenta los siguientes factores clave, según el CIC:
- Mercado del maíz: Se prevé un superávit con una producción cercana a 1,300 millones de toneladas y un volumen comercial de casi 200 millones de toneladas. La demanda industrial y de fertilizantes se mantiene como el principal motor del sector.
- Ajuste en superficie de siembra: El encarecimiento de los fertilizantes redujo las hectáreas destinadas al cultivo en Estados Unidos y Europa. Como resultado, las exportaciones estadounidenses se proyectan por debajo de los 80 millones de toneladas.
- Riesgo climático: La presencia del fenómeno El Niño amenaza la productividad de regiones y cultivos estratégicos, con un impacto que se manifestará con mayor fuerza entre finales de 2026 y principios de 2027.