La producción de automóviles y camiones en México cayó en 2025 en términos reales, tras una tendencia de altibajos en la última década.
En 2025, la fabricación mexicana de ambos tipos de vehículos cayó a una tasa interanual de 9.1%, de acuerdo con datos del Inegi.
Producción de automóviles y camiones en México
General Motors encabeza la industria automotriz en México, seguida por Nissan y Stellantis. En pesados, mandan Freightliner, Kenworth e International. Junto a Volkswagen, Ford y Toyota, estas empresas dominan la manufactura y exportación. Así, consolidan al país como un polo automotriz global.
A precios de 2018, la fabricación mexicana de autos y camiones totalizó 2 billones 350,000 millones de pesos en 2025. Esto representa un aumento acumulado de solo 16% en términos reales.
México ofrece ventajas competitivas por su acceso al T-MEC, mano de obra calificada y clústeres maduros. No obstante, las empresas enfrentan desafíos críticos como la política arancelaria del presidente estadounidense, Donald Trump. Además, deben enfrentar la transición hacia la electromovilidad, la saturación logística en puertos, y la incertidumbre en políticas energéticas locales.
Producción compartida
Algunos economistas atribuyen al TLCAN/T-MEC el fortalecimiento de la competitividad de las industrias manufactureras estadounidenses. Especialmente la automotriz se ha fortalecido mediante el desarrollo de cadenas de suministro norteamericanas.
Un análisis del Congreso estadounidense indica que una parte significativa del comercio de mercancías entre Estados Unidos y México se realiza en el contexto de la producción compartida. Esto se debe a que los fabricantes de ambos países colaboran para crear bienes.
El flujo de insumos intermedios producidos en Estados Unidos y exportados a México, así como el retorno de productos terminados, incrementaron considerablemente la actividad manufacturera. Principalmente, este efecto se observa en la región fronteriza entre Estados Unidos y México.
Las industrias estadounidenses, incluidas la automotriz y la electrónica, dependen de insumos de fabricantes mexicanos. En el sector automotriz, por ejemplo, existen conexiones complejas entre proveedores y centros de ensamblaje estadounidenses y mexicanos.
El análisis agrega que un automóvil producido en Estados Unidos, por ejemplo, puede tener miles de piezas provenientes de diferentes estados estadounidenses y de diversas localidades mexicanas. El lugar de ensamblaje final puede tener poca relación con el origen de sus componentes.