México atrajo 204 proyectos de inversión automotriz en 2025, de acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA)
Además, la Inversión Extranjera Directa (IED) en el sector automotriz mexicano ha ido en aumento. Esto se debe a las decisiones de los fabricantes de equipos originales (OEM) privados de ubicar su producción en Norteamérica. Por ello, se anticipan a la continua demanda en la región.
Proyectos de inversión automotriz
En 2025, el sector atrajo inversiones en 204 proyectos anunciados de 20 países diferentes. Estados Unidos representó 45% del total, seguido de Japón con el 12% y Alemania con el 10 por ciento.
Para el presidente ejecutivo de la AMIA, Rogelio Garza, resulta particularmente significativo que la reinversión nacional representara 53.4% de la IED total. Esto significa que las empresas que ya operaban en México optaron por expandir su presencia en lugar de reubicarse.
Desde su perspectiva, este patrón de reinversión es la señal de mercado más clara de que el sector es saludable, solvente y está impulsado por la demanda, un perfil estructuralmente incompatible con el exceso de capacidad tal como se plantea en la publicación del Registro Federal que dio inicio a la investigación de la Sección 301 en Estados Unidos.
Por consiguiente, Garza planteó que esto demuestra que la expansión de la producción beneficia tanto al creciente mercado interno como al de exportación.
Mercado interno
De los aproximadamente 1.5 millones de vehículos vendidos en el mercado mexicano en 2024, solo un tercio se ensambló en México.
En general, lejos de generar un exceso de oferta interna, el mercado automotriz interno de México ha crecido significativamente en el período posterior al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este crecimiento fue impulsado por el aumento de los ingresos de los consumidores y la demanda reprimida.
En respuesta a la investigación en curso del gobierno estadounidense sobre la Sección 301, Garza expuso que el sector automotriz mexicano está dominado por empresas privadas estadounidenses, japonesas y alemanas, no por capital dirigido por el Estado, y la mayor parte de la inversión extranjera directa reciente representa la reinversión de ganancias por parte de empresas que ya operan en México, motivadas por la rentabilidad continua y la demanda del mercado norteamericano.