La calificación general B1 de México en el Informe de Prosperidad IMD para América Latina y el Caribe 2026 representa con particular claridad una de las paradojas centrales que el informe identifica en la región.
México es el caso más provocador del informe. Es 1º en complejidad económica, 4º en productividad. Sin embargo, tiene un estado de derecho que ocupa el 27º lugar (de 34).
Ningún otro país ilustra mejor la paradoja central del informe y ninguno tiene más que ganar, o perder, en el actual momento de reconfiguración del comercio global.
Informe de Prosperidad IMD
La calificación B1 en el Índice posiciona a México en el tercer nivel de un total de ocho, por debajo de ocho países. Este resultado refleja con claridad una de las principales paradojas estructurales que el informe identifica en la región.
La metodología integra un enfoque estadístico integral para evaluar y comparar el desempeño de los países de América Latina y el Caribe en 78 indicadores. Estos datos provienen de 22 bases de datos internacionales.
De los 2,652 puntos de datos posibles (34 países y 78 indicadores), falta un número significativo (421) para las economías caribeñas más pequeñas y algunos países latinoamericanos de bajos ingresos, lo que refleja las persistentes limitaciones de capacidad en los sistemas estadísticos nacionales.
Para abordar esto, se extrapolan 397 puntuaciones faltantes utilizando los valores promedio de un grupo de países pares. Seleccionamos pares con base en similitudes en el IDH. Además, consideramos el PIB per cápita.
José Caballero, autor principal del Informe de Prosperidad IMD para América Latina y el Caribe 2026 y economista jefe del IMD World Competitiveness Center, indicó que uno de los mayores problemas de América Latina consiste en que ciertos países tienen ventajas económicas, pero al mismo tiempo debilidades que les impiden avanzar.
Pros y contras
La principal fortaleza del perfil mexicano es su complejidad económica, que ocupa el primer lugar regional. Este indicador refleja una base industrial diversificada e integrada a cadenas globales. También se respalda con productividad en cuarto lugar (57,551 dólares PPA), exportaciones tecnológicas en cuarto lugar (17.6%) y producción científica en segundo lugar (21,027 artículos publicados).
En términos económicos, estos indicadores posicionan a México entre los candidatos más sólidos para niveles superiores de prosperidad. La profundidad industrial, el desempeño exportador y la capacidad científica evidencian un perfil competitivo en variables productivas y gerenciales, alineado con economías de mayor desarrollo relativo dentro de la región.
No obstante, el pilar de gobernanza e instituciones cae a nivel C1. El estado de derecho registra 0.41 (lugar 27), uno de los más bajos. Además, la escala de terror político se ubica en el lugar 19 y el control de corrupción en 0.47 (lugar 15), limitando la confianza económica.