El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha impactado a la industria automotriz consolidando un sistema productivo integrado en la región.
La industria automotriz se ha mantenido en las últimas décadas como uno de los sectores más integrados en América del Norte. Con las dos administraciones del presidente Donald Trump esta tendencia se ha consolidado, al impulsar reglas de origen más estrictas al amparo del T-MEC.
Sistema productivo integrado
La complementariedad entre las tres economías de América del Norte ha facilitado la integración de las cadenas de valor regionales y ha impulsado la eficiencia en la logística relacionada.
Para México, las consultas realizadas en 2025 sobre la revisión sexenald el T-MEC muestran un espacio significativo para avanzar en sectores con alto potencial de integración futura, como el farmacéutico, los dispositivos médicos, la electrónica, los electrodomésticos, la economía circular y la infraestructura productiva necesaria para el desarrollo y la adopción de tecnologías asociadas a la inteligencia artificial.
A partir de los resultados de estas consultas, la Secretaría de Economía refirió que estos esfuerzos deben complementarse con la consolidación de sectores ya altamente integrados, particularmente la industria automotriz y de autopartes, avanzando hacia la electromovilidad, el desarrollo de software automotriz y una mayor incorporación de tecnología en los procesos productivos.
En el caso específico del sector automotriz, las consultas arrojaron que la región opera como un sistema productivo integrado en el que plantas ubicadas en los tres países funcionan de manera complementaria, compartiendo insumos, plataformas tecnológicas y procesos especializados.
Esta arquitectura productiva ha permitido optimizar costos, elevar estándares tecnológicos y fortalecer la competitividad global de las armadoras norteamericanas frente a competidores globales.
Industria automotriz
La expansión manufacturera en México ha ampliado la demanda de insumos intermedios provenientes de Estados Unidos. En consecuencia, este proceso ha reforzado la integración productiva de América del Norte, consolidando un encadenamiento industrial que sostiene la competitividad regional.
Además, este sistema de producción interconectado resulta indispensable para que la industria automotriz estadounidense compita en los mercados internacionales. Por ello, la manufactura instalada en México funciona como un eslabón clave dentro de las cadenas de suministro regionales que articulan la producción automotriz norteamericana.
Al mismo tiempo, los participantes en las consultas señalaron que la integración productiva —particularmente en el sector automotriz— ha generado beneficios compartidos entre los tres países. En especial, las empresas estadounidenses con operaciones en la región han aprovechado las ventajas de esta coordinación industrial.
Aranceles unilaterales
De igual manera, la consolidación de la industria manufacturera en México ha fortalecido la competitividad de empresas de Estados Unidos y Canadá. Gracias a ello, estas compañías amplían mercados, reducen costos operativos y mantienen presencia en el comercio internacional.
Finalmente, los participantes subrayaron que el carácter mutuamente beneficioso de esta integración debe preservarse durante los procesos de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. En ese sentido, advirtieron que medidas contrarias al espíritu del acuerdo, como la imposición de aranceles, podrían poner en riesgo esta dinámica regional.