La Secretaría de Economía presentó las principales preocupaciones de las empresas mexicanas sobre la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Entre estas inquietudes se identificaron la persistencia de medidas unilaterales impuestas por Estados Unidos bajo la Sección 232 del Trade Expansion Act de 1962, que permite aplicar aranceles por motivos de “seguridad nacional”.
También se jerarquizó la competencia desleal derivada de la triangulación comercial y la falta de homologación normativa en temas técnicos, sanitarios y ambientales. Además se incluyó la dependencia de insumos críticos no producidos en América del Norte.
Preocupaciones de empresas mexicanas
Los sectores productivos de México destacaron además la importancia de avanzar en infraestructura energética y logística, así como de impulsar la transición hacia una matriz energética limpia y estable.
De acuerdo con las y los participantes de las mesas sectoriales, México debe sostener una posición firme en defensa del libre comercio regional, las reglas de origen vigentes y el Capítulo 10 de solución de controversias.
Al mismo tiempo, la revisión del T-MEC debe centrarse en optimizar su instrumentación. Aunque la postura común es no reabrir capítulos sustantivos, algunos sectores como el minero, energético, aeroespacial, turismo y economía social propusieron la creación de capítulos específicos para esos apartados. Los sectores industriales coincidieron en que la certeza jurídica, la disponibilidad de energía y la cooperación tecnológica trilateral son pilares fundamentales para consolidar la competitividad de América del Norte.
Para esta consulta, la Secretaría de Economía organizó el año pasado 30 mesas de consulta sectoriales y aplicó 573 cuestionarios a empresas, cámaras y asociaciones industriales, con el fin de identificar percepciones comunes, retos regulatorios, áreas de oportunidad y propuestas técnicas vinculadas al funcionamiento del T-MEC.
Sección 232
La necesidad de garantizar el cumplimiento efectivo de los paneles de controversias se identificó como una preocupación transversal durante las consultas. Diversos sectores subrayaron la importancia de evitar barreras no arancelarias internas y fortalecer la aplicación de los fallos emitidos dentro del mecanismo.
Además, los participantes señalaron experiencias previas como el caso del sector automotriz denominado “roll-up”. En ese episodio, Estados Unidos no acató la resolución del panel correspondiente. Por ello, los sectores destacaron la relevancia de asegurar la ejecución efectiva de las decisiones.
En paralelo, diversas mesas sectoriales —particularmente en acero, aluminio, metalmecánica y electrónica— solicitaron eliminar las medidas aplicadas por Estados Unidos bajo la Sección 232. Estas disposiciones se justifican mediante el argumento de seguridad nacional dentro de la política comercial estadounidense.
Aunque la petición se expresó de manera general, la industria considera que estos aranceles unilaterales elevan costos, distorsionan el comercio intrarregional y generan incertidumbre en las cadenas productivas de América del Norte. En consecuencia, varios sectores reiteraron la necesidad de revisar su impacto.
No obstante, desde una perspectiva técnica, la Sección 232 corresponde a una facultad prevista en la legislación estadounidense, específicamente en la Trade Expansion Act de 1962. Por lo tanto, dicha disposición no puede ser eliminada mediante la revisión del T-MEC.