Las exportaciones mexicanas de ganado vacuno registraron una caída interanual de 78.2% en 2025, al ubicarse en 335 millones de dólares, según datos del Banco de México. El desplome responde a la suspensión de envíos de ganado en pie a Estados Unidos por casos de gusano barrenador del ganado.
Históricamente, las ventas mexicanas de ganado bovino alcanzaron un récord de 1,535 millones de dólares en 2024.
Suspensión sanitaria impacta comercio exterior agropecuario
La restricción sanitaria por Cochliomyia hominivorax alteró las cadenas de suministro pecuarias y afectó el flujo comercial bajo el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
Se estima que los envíos de ganado en pie disminuirán 81% en 2025, a aproximadamente 240,000 cabezas, frente a 1.25 millones del año previo. La estrecha ventana de exportación de terneros —entre tres y cuatro meses— limitó su colocación internacional y forzó su absorción en el mercado doméstico.
Reconfiguración productiva y presión en el mercado interno
Ante la suspensión, los productores redirigieron animales a corrales de engorde nacionales. Los pequeños ganaderos optaron por el sacrificio interno para evitar mayores costos por cuarentenas, movilización y tratamientos sanitarios. Esta reconfiguración impactó la estructura de costos y la logística del sector agroexportador.
Proyecciones 2026: repunte en carne bovina
Para 2026, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos prevé un incremento de 23.8% en las exportaciones mexicanas de carne de bovino, hasta 390,000 toneladas. El organismo anticipa que las restricciones sanitarias limiten el ganado hacia corrales estadounidenses, fortaleciendo la oferta exportable mexicana.
Además, proyecta que la producción mexicana de carne de vacuno y ternera aumentará 4.5%, a 2.3 millones de toneladas peso canal. El consumo interno crecería 0.2%, a 2.22 millones, mientras que las importaciones subirían 6.5%, a 310,000 toneladas.
En contraste, la producción de carne de res en Estados Unidos disminuiría 1% en 2026, afectada por menor disponibilidad de novillos y vaquillas y por restricciones a la importación desde México. Este ajuste reconfigura el balance regional de oferta bajo una dinámica de política comercial y sanidad animal.