Simon J. Evenett, profesor de Geopolítica y Estrategia en el IMD, destacó las oportunidades de rentabilidad si las empresas realizan inversiones en activos geopolíticos.
En un artículo publicado en el IMD, Evenett expuso que en tiempos turbulentos, las empresas pueden justificar sus inversiones en activos geopolíticos yendo más allá de la mitigación de riesgos y utilizando la previsión para obtener ventaja competitiva y crear valor.
Inversiones en activos geopolíticos
Desde su perspectiva, el liderazgo corporativo se enfrenta a demandas constantes: transformación digital, transiciones de sostenibilidad, guerras de talento, inversores activistas.
“Ahora, la geopolítica se está convirtiendo en una agenda saturada. Esto plantea una pregunta difícil: con los altos ejecutivos al límite de sus capacidades, ¿cómo pueden los equipos geopolíticos demostrar suficiente valor estratégico para justificar sus presupuestos?”, dijo.
La disrupción geopolítica se convirtió en oportunidad para algunas empresas. Un operador logístico captó negocios cuando competidores salieron de mercados volátiles. Así, transformó sanciones y aranceles en ventaja comercial y ganó nuevos clientes.
Las sanciones de la Unión Europea a la potasa bielorrusa en 2021 y los aranceles a fertilizantes bielorrusos y rusos en 2025 interrumpieron las cadenas de suministro. Sin embargo, Evenett refirió que también abrieron espacio para productores de Europa Occidental que anticiparon el cambio.
Incertidumbre
Según ejecutivos entrevistados, la confianza de los clientes se construyó al demostrar capacidad operativa en entornos hostiles. No fueron los equipos más grandes los que ganaron, sino quienes convirtieron la previsión geopolítica en posición de mercado favorable.
El análisis se basa en un informe del Foro Económico Mundial, IMD y Boston Consulting Group. El estudio, sustentado en más de 55 entrevistas, examina cómo las empresas institucionalizan la geopolítica para percibir, planificar y actuar en la incertidumbre.
Menos de 60 empresas cuentan con funciones geopolíticas dedicadas. La mayoría responde de forma ad hoc. El costo es financiero: una automotriz estimó pérdidas de 4,000 millones de dólares por aranceles, con solo 35% mitigable.
La geopolítica exige hoy control directo del liderazgo. Evenett recomendó que los ejecutivos deben asumirla como función estratégica. A la par, los equipos geopolíticos enfrentan una prueba clara: demostrar la creación de valor medible y convertir la previsión en resultados concretos.
Cambios anticipados
El punto de partida depende del nivel de madurez. Cuando la práctica es ad hoc, conviene establecer metodologías de cuantificación alineadas al liderazgo. Así, la geopolítica deja de ser reacción y se transforma en insumo para decisiones económicas.
Si el enfoque es defensivo, el siguiente paso es desarrollar escenarios. El objetivo no es solo identificar riesgos, sino también detectar oportunidades. De este modo, la información geopolítica amplía el horizonte comercial y estratégico.
En organizaciones con integración estratégica, la ventaja surge al anticipar cambios regulatorios o de mercado. Identificar estos giros antes que los competidores permite reposicionarse y capturar valor con mayor rapidez.