La supervisión aduanera en México ha impactado a los exportadores estadounidenses, al aumentar las cargas de trabajo.
Vigente desde el 1 de enero de 2026, la reforma aduanera en México fortalece la supervisión mediante plataformas automatizadas, validación de datos en tiempo real y trazabilidad digital obligatoria.
Supervisión aduanera en México
De acuerdo con el Departamento de Comercio de Estados Unidos, los exportadores estadounidenses deben asegurarse de que las facturas, las descripciones de los productos, las fichas técnicas, los certificados de origen y los datos de valoración sean completos y coherentes.
Además, la documentación incompleta puede ocasionar retrasos, cargos por almacenamiento o reevaluaciones por parte de las autoridades aduaneras.
Los cambios a la Ley Aduanera buscan fortalecer los mecanismos de control y ampliar la responsabilidad en las operaciones de comercio exterior. La reforma plantea una mayor responsabilidad solidaria para agentes aduanales e importadores en el cumplimiento tributario y aduanero.
Además, impulsa la digitalización mediante el uso obligatorio de controles biométricos, sellos electrónicos y sistemas de inteligencia artificial para la gestión de riesgos y la trazabilidad de la carga.
En el caso del programa IMMEX, la reforma refuerza la vigilancia para evitar abusos y asegurar la correcta transformación y reexportación de mercancías.
Agentes aduanales
El Departamento de Comercio señaló que los agentes aduanales mexicanos ahora asumen la plena responsabilidad legal sobre la clasificación y la valoración. En consecuencia, se anticipan procedimientos más conservadores. Además, los plazos de despacho podrían alargarse ligeramente durante la etapa de transición.
El 19 de noviembre de 2025, México publicó en el Diario Oficial de la Federación una reforma integral a la Ley Aduanera. Con ello, se introdujeron aranceles de importación más altos para operaciones no preferenciales. También se ampliaron las obligaciones de cumplimiento. A la par, se endurecieron los requisitos de documentación y se reforzó la supervisión digital a lo largo del proceso aduanero.
Para los exportadores estadounidenses, el impacto es relevante. Estos cambios alteran la forma en que los importadores mexicanos procesan los envíos. Por lo tanto, inciden directamente en las estructuras de costos, los tiempos de despacho y la precisión de la información requerida.
Ante este escenario, los exportadores deberán prepararse para un mayor escrutinio. Al mismo tiempo, será clave una coordinación más estrecha con compradores y agentes aduanales en México.