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Inversiones

¿Qué necesitas saber para operar con CFDs?

Vivimos en un mundo globalizado y competitivo en el que cada vez se nos exigen más conocimientos para tener éxito. Y esos conocimientos han de ser cada vez más especializados si pretendemos sacarles provecho. Este fenómeno adquiere especial relevancia en el campo de las inversiones. Ya no es suficiente saber comprar acciones en la bolsa y mantenerlas hasta nuestra jubilación. Si queremos poner a trabajar nuestro dinero de manera eficaz y segura para alcanzar la libertad financiera, tenemos que ponernos serios y profundizar en nuestros conocimientos sobre instrumentos y vehículos de inversión. En este artículo, trataremos de facilitarte esta tarea explicándote como los CFDs pueden ayudarte a multiplicar tus ahorros. ¡Sigue leyendo!

Los CFDs, una herramienta al servicio del inversor inteligente

Los CFDs (contracts for differences en inglés, contratos por diferencias en español) son una herramienta de inversión que nos permite ganar dinero tanto si un activo sube como si baja. Entender bien en qué consiste la operativa con CFDs puede ayudarnos de manera muy significativa a conseguir nuestras metas financieras.

Antes de seguir, hay que tener muy claros dos conceptos fundamentales en el ámbito de los CFDs: la apertura de una posición en largo y la apertura de una posición en corto. Abrir una posición en largo consiste en apostar por el crecimiento de un activo (ganar dinero si una acción sube), mientras que abrir una posición en corto consiste en apostar por la caída de un activo (ganar dinero si una acción cae). Es una virtud propia de los derivados financieros de la que carecen los vehículos de inversión tradicionales, como la compra de acciones al contado.

Uno de los principales problemas de los instrumentos de inversión tradicionales es que, incluso tras haber tomado una decisión de inversión acertada, podemos ver como todo nuestro capital se esfuma tras un revés fuerte del mercado. Vamos a poner un ejemplo para ilustrar esta problemática.

Inversión tradicional

Retrocedamos mentalmente al 12 de junio de 1998. En ese día podríamos haber comprado acciones de Amazon por el ridículo precio de 10 dólares por acción. Poco tiempo después, con la exuberancia alcista de la burbuja de las compañías puntocom, habríamos visto como el precio por acción de Amazon se catapultaba hasta los casi 112 dólares a finales de 1999. Pues bien, el precio se desplomaría hasta los 5,5 dólares en los meses siguientes. Es decir, con una inversión tradicional habríamos visto como nuestro dinero rozaba las estrellas solo para estrellarse brutalmente contra el suelo y generando cuantiosas pérdidas: ¡la peor pesadilla de cualquier inversor que valore su dinero!

Afortunadamente, con un CFD podríamos haber surfeado la ola alcista, salirnos a tiempo en el clímax del mercado y multiplicar nuestro dinero durante el periodo de desplome de la acción. Podríamos haber ganado tanto si la acción subía como si bajaba, dado que, al ser un producto financiero derivado, un CFD permite abrir tantas posiciones en largo (alcistas) como en corto (bajistas), como ya hemos explicado. Sigue leyendo para descubrir las dos estrategias que podemos utilizar explotando esta asombrosa propiedad de los CFDs.

Los CFD como herramienta de cobertura de posiciones

Volviendo al ejemplo de Amazon, podríamos haber utilizado un CFD como herramienta de cobertura apalancada (haz clic aquí si no sabes en qué consiste el apalancamiento para poder entender esta estrategia con CFDs correctamente). Podríamos haber comprado acciones de Amazon al contado y haber comprado contratos por diferencias de Amazon apalancados en corto (de venta) para proteger nuestra posición larga, es decir, que los contratos por diferencias comenzarían a generar beneficios cuando la cotización de Amazon bajase y solo tendríamos que haber depositado una pequeña cantidad en nuestra cuenta operativa para ello, ya que utilizaríamos apalancamiento.

De esta manera, con una cantidad de capital relativamente pequeña, podríamos haber utilizado esta cobertura para tener tiempo suficiente para cerrar nuestra posición larga (de compra) de las acciones tradicionales (que no estarían apalancadas). Si combinamos esta estrategia de cobertura con un seguimiento de los análisis de mercado de los principales analistas financieros podremos maximizar nuestra exposición al mercado minimizando el riesgo de sufrir pérdidas económicas.

Los CFD como herramienta de inversión apalancada

Los contratos por diferencias ofrecen apalancamiento, lo que hace de ellos una herramienta muy versátil y poderosa. Ahora bien, solo tras haber entendido muy bien los entresijos del apalancamiento es recomendable utilizarlo fuera de estrategias de cobertura de posiciones tradicionales. El trader experimentado puede utilizar los CFDs para abrir directamente una operación en largo o en corto, sin ninguna cobertura, si está realmente convencido de la dirección que va a tomar el mercado. Con un apalancamiento 1:10, cada euro depositado nos permitiría comprar 10 euros del activo de nuestra elección. Esto nos permitiría multiplicar nuestras ganancias en caso de acertar, pero también nuestras pérdidas en caso de equivocarnos. Y, ojo, porque podríamos llegar a perder más dinero que el capital depositado: la gestión del riesgo es clave. No recomendamos una operativa agresiva de este tipo para inversores novatos.

Fuente: Pixabay

En conclusión, los contratos por diferencias son una herramienta que utilizada con cabeza puede reducir el riesgo de nuestras exposiciones al mercado. Pero, como todo en esta vida, utilizados de la manera incorrecta pueden ser la ruina del inversor poco experimentado. Por este motivo, repitamos el siguiente mantra: formación, formación y más formación.

 

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