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Lo que pudo haber sido

Casi dos semanas sin encontrarnos y en realidad no tengo «buenas nuevas» que contarte, el rumbo de México sigue siendo el mismo y dependerá de cada persona definir si eso significa algo positivo o negativo; la estrategia contra la pandemia cambió, en mi punto de vista para mal, permitiendo la apertura de centros comerciales, cines, gimnasios, entre otros, en la mayoría de los estados, cosa que tenía que pasar, pero no cuando aún no se ha llegado a un pico de contagios. Ahora el semáforo se actualiza cada dos semanas, pero la responsabilidad recae en los estados.

En los días más recientes fue tema de conversación la comparativa de muertes entre México e Italia, por un lado, se argumenta que no se pueden comparar por las dimensiones territoriales y por el otro una comparación aún más grande frente a China o India donde sus cifras sobre muertes son menores y su población es considerablemente más grande por lo que las dimensiones no juegan un papel determinante. Lo importante son las personas y el Estado Mexicano ha tomado el papel de espectador, no aprovechando las oportunidades que tuvo para prepararse, el presidente ha dicho en al menos 4 ocasiones que la pandemia se ha domado, no se tomaron medidas y el plan parece ser esperar un milagro.

Por supuesto ningún país estaba preparado pero el plan debería de regirse en lo siguiente:

El distanciamiento social, el lavado de manos y el confinamiento voluntario siguen siendo cruciales.

Se ha hecho muy poco énfasis en la ventilación, que también importa.

En áreas públicas, se pueden instalar luces ultravioletas. (recientemente escuché esta propuesta de una línea de transporte público de la CDMX, lo que me parece una idea excelente)

Estas cosas reducirán la propagación, y el presidente Andrés Manuel finalmente usó un cubrebocas en público, lo que podría de alguna manera despolitizar el asunto. Sin embargo, en este punto, todas estas acciones juntas, incluso con un cumplimiento generalizado, solo pueden ayudar a reducir tendencias peligrosas donde están ocurriendo. El virus está demasiado extendido como para que estas acciones aplanen la curva de manera rápida.

La “nueva normalidad” no cambió la mentalidad de la gran mayoría, hay gente que incluso se enoja si no los dejan entrar a espacios cerrados por no portar cubrebocas.

El ejemplo de los mexicanos no es Gatell, ni siquiera el perdido Secretario de Salud, el ejemplo es el presidente, aquel que en territorio nacional no usa cubrebocas, viaja y dice que estemos tranquilos, él es nuestro ejemplo.

Estimado lector, cuídate, hay alguien que te necesita.

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Donovan Blanco Pavón

Licenciado en Administración y Piloto Aviador.
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